U2 regresa a la sombra de 'The Joshua Tree'

The Joshua Tree convirtió a U2 en el grupo más grande del planeta hace 20 años, un aniversario que la banda celebra ahora con una edición remasterizada del álbum, que se pone a la venta hoy acompañada con temas inéditos y un material documental del que emerge una lectura política del disco. El enorme éxito de su quinto disco proyectó sobre el grupo una sombra de la que ha tratado de escapar desde entonces, en una permanente huida que le ha llevado a transformarse en cada álbum que ha publicado en las dos últimas décadas.

A la espera de nuevo material y con el inicio de la campaña navideña, U2 se ha dado una tregua para revisitar The Joshua Tree, que mantiene con los años el espíritu épico con el que conectaron millones de seguidores de todo el mundo y que representa, junto con Achtung Baby -un disco de 1991 que sigue sonando moderno y deslumbrante- la cima de su producción.

Del álbum, que lleva 28 millones de copias vendidas, salieron como singlesWith or without you, Where the streets have no name y I still haven't found what I'm looking for, himnos que los fans del grupo corean como salmos y que se integran en un conjunto con extraordinaria pegada, tendente al arrebato místico e incluso con joyas ocultas en su cancionero, como la oscura Exit.

Cuenta Bono en el libro que acompaña la edición especial del disco que El árbol de Josué iba a llamarse Las dos Américas, porque el disco tenía dos partes tan diferenciadas como el norte y el sur de aquel continente. Como buenos irlandeses, concebían América como la tierra prometida y emprendieron un recorrido por Estados Unidos, convencidos de que "no es sólo un país, sino una idea", y guiados por el espíritu de los autores norteamericanos a los que admiraban, entre ellos Tennessee Williams, James Baldwin, Allen Ginsberg, Charles Bukowkski y Sam Shepard.

Cruzaron los desiertos de California acompañados por Anton Corbijn, uno de los fotógrafos más influenyentes en la estética rock de las últimas décadas (célebre es su alianza con Depeche Mode). Corbijn sugirió al grupo que posara junto a un árbol autóctono para la portada del álbum. Las fotos de aquella sesión, que muestran a Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen como predicadores en el desierto, forman parte ya de la iconografía de la cultura del siglo XX.

Curiosamente, el famoso árbol de Josué que acabó dando título al disco no aparece en la foto de portada. Bono no se quedó en los desiertos de California. Viajó a Centroamérica, donde comprobó "lo peligrosa que podía ser la política exterior de Estados Unidos para los países de alrededor". "La misma gente que representaba la libertad para el resto del mundo estaba bombardeando aldeas en El Salvador", afirmó.

Aquel choque tuvo reflejo en los textos de The Joshua Tree, que se cerraba con Mothers of the disappeared, una canción que, según el bajista Clayton, "no es sólo una reflexión sobre lo que ocurrió bajo el Gobierno militar de Chile, sino también sobre el apoyo que EEUU le dio". En One tree hill es citado Víctor Jara, cuya vida Bono conoció a través del libro Una vida truncada, escrito por su viuda, Joan Turner.

U2 ha dejado testimonio de su compromiso político en Wave of sorrow, un tema inédito contenido en el CD con material extra que acompaña a la reedición del álbum. Quedó inacabado y Bono la ha completado recientemente con una letra sobre su trabajo como voluntario en Etiopía durante una hambruna.

The Edge ha supervisado directamente la conversión a formato digital de las cintas analógicas del álbum, un proceso que ha sacado brillo al sonido profundo y envolvente característico del disco, que el grupo consiguió al lado de los productores Brian Eno y Daniel Lanois y el técnico de grabación Flood.

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