Vida definitiva de Luis Cernuda

  • Antonio Rivero Taravillo presenta en la Residencia de Estudiantes el relato de los años españoles del poeta · El especialista, que prepara ya un volumen sobre el exilio, ganó el Premio Comillas de Biografía

Antonio Rivero Taravillo presentó ayer en Madrid Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938), el trabajo por el que este especialista afincado en Sevilla mereció el Premio Comillas en su última convocatoria. Para este proyecto, la biografía más completa hasta la fecha del autor de Ocnos -que continuará en un nuevo volumen que narrará el exilio del poeta-, su artífice se ha inspirado "en la gran corriente biográfica anglosajona. Quería hacer, salvando las distancias, lo que Gibson ha hecho con García Lorca". En la presentación de la obra, editada por Tusquets, Rivero Taravillo estuvo arropado por Andrés Trapiello y Luis García Montero, quien se encargó de leer unos poemas del biografiado.

La novedad de este acercamiento a Cernuda "es un nivel de detalle muy superior al que ningún libro ha tenido hasta ahora", según expone su biógrafo. "Se han ensamblado un montón de fuentes y se puede tener el día a día de Cernuda, y no sólo de éste, sino de los que compartieron tiempo y labores con él", apunta Rivero Taravillo, quien ya retrató al poeta sevillano en Con otro acento. Divagaciones sobre el Cernuda inglés.

Un sinfín de testimonios han logrado reconstruir "de manera exhaustiva" la atmósfera rígida y opresiva que se respiraba en la familia, un hogar en el que los niños no podían dirigirse al padre mientras almorzaban y apenas se producían gestos de cariño. "Una cosa terrible que cuenta Cernuda es que se sentía como un intruso cuando iba al ámbito del padre. Esa sensación de estar al margen tuvo que dar forma, inevitablemente, a su personalidad", opina Rivero Taravillo.

Además de la infancia y la juventud, otra etapa en la que este libro aporta datos desconocidos es la referente a su idilio con Serafín Fernández Ferro, de quien Rivero Taravillo ofrece "bastantes pinceladas nuevas de un personaje tan cautivador como éste, un chico con una presencia física muy atractiva, con rasgos de golfillo, que tuvo con Cernuda una relación en cierto modo mercenaria y que fue un mantenido cuando estuvo con él".

Rivero Taravillo considera que la obra y la vida de Cernuda "se complementan, son un espejo la una de la otra. Por eso estimaba necesaria una biografía amplia". Las vivencias, los sentimientos y desengaños del autor "interesan en la medida en que ilustran mejor a uno de los grandísimos poetas del siglo XX". Tan fascinante como su poesía es el aislamiento ascético de un dandi, su sensibilidad punzante, su "enorme capacidad de desprecio, de asco, de soledad y lejanía", en palabras de Romero Murube.

El investigador tenía muy clara la perspectiva desde la que observar al creador de La realidad y el deseo. "No quería hacer una biografía de un personaje muerto en la que la erudición se adueñara del conjunto, sino trabajar con un personaje muy vivo, muy contemporáneo y muy enriquecedor, que nos ayuda a entender mejor a toda una generación", sostiene.

Otros escenarios que son vistos aquí desde una nueva luz son la sede de la Alianza de Escritores Antifascistas, gracias a las memorias del norteamericano Langston Hughes, que no se habían traducido hasta ahora, o la Valencia del 37, para cuya descripción esta biografía bebe de las confesiones de la actriz Carmen Antón, que interpretó junto a Cernuda Mariana Pineda. Pasajes en los que Rivero Taravillo detalla el compromiso de Cernuda, que "pese a ser un poeta tremendamente personal, tuvo la gran preocupación de lo que sucedía a sus contemporáneos".

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