libros

Vida y pasiones de Miguel Hernández

  • La Casa de la Provincia acoge una exposición con medio centenar de documentos procedentes del legado del poeta

  • La muestra ofrece una mirada luminosa al "hombre que se bebía el mundo"

De Jaén al mundo. Tras pasar por Sevilla, la muestra visitará otras ciudades como Granada, Dublín o Nueva York. En las imágenes, tres momentos de la inauguración de ayer. De Jaén al mundo. Tras pasar por Sevilla, la muestra visitará otras ciudades como Granada, Dublín o Nueva York. En las imágenes, tres momentos de la inauguración de ayer.

De Jaén al mundo. Tras pasar por Sevilla, la muestra visitará otras ciudades como Granada, Dublín o Nueva York. En las imágenes, tres momentos de la inauguración de ayer.

Como le sucede a otros creadores, la figura de Miguel Hernández se vincula a menudo sin sutileza a algunos malentendidos -esa estampa que le persigue, no tan cierta, de poeta cabrero autodidacta: el alicantino dejó de estudiar cuando había alcanzado ya quince años- y algunas evidencias -su compromiso político, su trágica muerte por tuberculosis en prisión-, y en el perfil que se traza del poeta se deja a un lado aquello que más relevancia tiene, su obra. Frente a aquellos subrayados y equívocos, a través de medio centenar de piezas originales, la muestra Miguel Hernández, a plena luz ofrece en la Casa de la Provincia, hasta el 6 de mayo, un retrato ambicioso y complejo del autor de Perito en lunas y El rayo que no cesa, una mirada que quiere hacer hincapié en "el joven que se bebía la vida, los libros, el mundo", como señala el comisario Juan José Téllez. "Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz es un deber de España, es un deber de amor", escribió Neruda en una carta fechada en París en 1960, y en ese hombre "luminoso, que convirtió la poesía en su mayor credo" se centra esta exposición en cuya organización se han unido varias instituciones, la Diputación de Jaén, el Centro Andaluz de las Letras y el Centro de Estudios Andaluces, la Generalitat Valenciana y el Instituto Cervantes.

Téllez plantea el itinerario vital y literario de Hernández apoyándose en el legado del poeta, que adquirió en 2013 y por tres millones de euros la Diputación de Jaén "en un momento complicado, cuando no se podía hablar de dinero", recuerda el presidente de esta entidad, Francisco Reyes. El destino quería que aquellos fondos acabaran en la provincia donde había nacido la mujer del autor, Josefina Manresa, y se ligara así en mayor medida a su segunda tierra "un hombre que nacía en Orihuela y que no sabía que nacía andaluz", como sostiene la directora del Centro de Estudios Andaluces Mercedes de Pablos.

El amor, Eros o la religiosidad del autor son algunas de las paradas del itinerario"Recordarlo a plena luz es un deber de España, un deber de amor", dijo Neruda de su amigo

Cartas, fotografías, primeras ediciones de libros y medio centenar de documentos reconstruyen la peripecia del protagonista a través de diez apartados que arrancan en el Génesis -una aproximación a su infancia y a su familia, encabezada por un padre que menospreciaba las aspiraciones literarias de su vástago- y terminan en la Resurrección, un fragmento que pone de relieve las reinterpretaciones que el teatro, la música, el arte y especialmente el flamenco han hecho de su obra aún vigente, "lo que supone en cierta medida una venganza contra sus verdugos", manifiesta Téllez.

Uno de los aspectos que analiza la muestra es la religiosidad de Miguel Hernández, un interés que se refleja en su producción literaria -llegaría a firmar un auto sacramental- pero del que renegaría antes de la Guerra Civil. La ideología, otro de los ámbitos estudiados, no podía faltar en el acercamiento al poeta español que mejor supo combinar sus convicciones políticas con el vuelo literario. De su adscripción al Partido Comunista -su carné de afiliado forma parte de las piezas que se exhiben- se dice en la muestra que el alicantino "asume esta nueva fe como si un dios laico se le hubiera aparecido".

Otro flanco de la personalidad del poeta pasa por el amor más puro, que encarnaría Josefina Manresa. Entre los textos que pueden verse en la exposición hay una carta que revela los altibajos y distanciamientos que se dieron en la relación. "Si cree que Josefina todavía puede tenerme algún afecto y no está comprometida con ningún otro hombre, vea la manera de hablarle sencillamente y decirle si está dispuesta a continuar su amistad de mujer conmigo", le escribe a Manuel Manresa, el padre de su novia, en febrero de 1936.

La verdadera inspiración de El rayo que no cesa, no obstante, fue la pintora Maruja Mallo -"soy una lengua dulcemente infame / a los pies que idolatro desplegada"-, con la que se entregó a una pasión carnal a la que se negaba Manresa. Eros y símbolos ahonda en este deslumbramiento, así como en la amistad con María Zambrano o María Cegarra, gracias a la que conocería el mar.

Sus relaciones con compañeros de letras como Lorca o Alberti, con quienes no encontró la complicidad que habría deseado, o Aleixandre, amigo incondicional , así como el doloroso viacrucis que afrontaría tras la Guerra Civil en las cárceles y el reformatorio son otras paradas del trayecto de Miguel Hernández, a plena luz. La censura evitó durante el franquismo que se oyera la voz del poeta -una causa en la que se afanaron Carmen Conde, Aleixandre o Leopoldo de Luis-, pero con la democracia se sucedieron los homenajes, como el que respaldaron Tierno Galván, Alberti y Buero Vallejo y en el que se editó un libro de poemas con grabados -recuperados para la ocasión- de Rafael Canogar, Lucio Muñoz, Juan Genovés o José Duarte, un tributo que se hacía "desde las libertades, la normalidad democrática", esa "plena luz" que alejaba ya a Hernández de la oscuridad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios