Woody vuelve a Coney Island

  • El cineasta neoyorquino regresa hoy a los cines con un drama protagonizado por Kate Winslet y Justin Timberlake

  • Vittorio Storaro vuelve a colaborar con el director tras 'Café Society'

Alvy Singer, el alter ego de Woody Allen en Annie Hall (1977), justificaba sus neurosis y su inestabilidad emocional en parte por el fastidioso escenario en el que había pasado su niñez. "Mi psicoanalista insiste en que mis recuerdos de infancia son exagerados, pero les juro que me criaron bajo una montaña rusa de Coney Island", confesaba aquel hombre mientras intentaba averiguar por qué su relación con la Annie Hall del título había hecho aguas. Cuatro décadas después, el cineasta vuelve a ese vistoso vecindario neoyorquino, y a su parque de atracciones, en la película número 47 como director, Wonder Wheel, un drama ambientado en los años 50 que llega hoy a los cines y en el que Kate Winslet, Justin Timberlake, Jim Belushi y Juno Temple protagonizan una historia de pasiones y sueños frustrados en la que resuenan los ecos de Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams. Una historia en la que se entrecruzan Ginny (Winslet), una actriz fracasada que trabaja como camarera; Humpty (Belushi), marido de la primera y operador del tiovivo; Mickey (Timberlake), un socorrista que ambiciona ser reconocido como dramaturgo; y Carolina (Temple), la hija de Humpty, que se reencuentra con su padre mientas se esconde de unos mafiosos.

Wonder Wheelno es la primera vez que Allen piensa en Kate Winslet para un proyecto. La británica fue la primera opción para el personaje que finalmente haría Scarlett Johansson en Match Point (2005), una producción de la que Winslet se apearía poco antes de empezar el rodaje debido, según se disculpó entonces, a su reciente maternidad y a que sentía que debía estar más tiempo con su bebé. La protagonista de El lector o Revolutionary Road se pone finalmente a las órdenes del director en una etapa un tanto errática de su carrera: tras su excepcional trabajo en Steve Jobs (2015) ha fallado con las apuestas posteriores, las muy prescindibles Belleza oculta y La montaña entre nosotros. Un papel de alto voltaje emocional como el escrito por Allen puede devolver ahora a la mejor Winslet.

Allen quiso a Winslet para 'Match Point', pero la actriz dejó el proyecto poco antes del rodaje

Porque entre las virtudes del realizador y guionista, no hay duda, está el haber concebido un buen número de personajes femeninos memorables. Resulta simbólico que cinco actrices hayan ganado el Oscar gracias a colaboraciones con él: Diane Keaton (Annie Hall), Dianne Wiest (ésta por partida doble, por Hannah y sus hermanas y Balas sobre Broadway), Mira Sorvino (Poderosa Afrodita), Penélope Cruz (Vicky Cristina Barcelona) y Cate Blanchett (Blue Jasmine). "Siempre me han atraído los problemas que tienen las mujeres. Durante siglos, los hombres han tendido a ser menos abiertos, el código masculino no permite mostrar el sufrimiento", opina Allen. "Cuando un bateador es golpeado, siempre intenta no mostrar ningún dolor. En cambio, las mujeres siempre han sido más abiertas sobre sus emociones. He hecho sobre todo comedias, pero siempre que he tenido entre manos una historia dramática, casi siempre ha sido sobre mujeres en situaciones críticas", señala el cineasta. La nueva heroína trágica en el cine de Allen, Ginny, es una mujer extremadamente voluble, lo que obligó a Winslet a moverse en los extremos. "Ella exigía tanto de mí que era como si yo fuese el segundo violín y Ginny estuviese controlándolo todo", dice Winslet. "Hay cosas que son tan violentamente inestables en ella que pensar en cómo actuaba y funcionaba era agotador", admite.

Quizás fuera una consecuencia de rodar un largometraje cada año, pero algunos filmes de Allen -Si la cosa funciona, A Roma con amor- parecían rodados con desgana. En Wonder Wheel sí está garantizada una factura impecable, gracias a que el autor de Delitos y faltas vuelve a aliarse con el director de fotografía Vittorio Storaro, tras haber coincidido ambos por primera vez en Café Society. El italiano optó por desarrollar diferentes colores dependiendo del personaje. Para Ginny, que vive en el pasado, Storaro se decantó por los colores de la puesta del sol, tonalidades calientes como rojos y naranjas, mientras que para Carolina, que aún parece tener un futuro, eligió el azul.

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