Zoé Valdés recuerda en la Maestranza el alma surrealista de Remedios Varo

  • La escritora cubana participa en las Jornadas de Arte Contemporáneo con un cálido homenaje a la pintora · La novelista ha recreado la biografía de esta artista en su último libro, 'La cazadora de astros'

Cuando finaliza el proceso de redacción de un libro, Zoé Valdés busca fórmulas para deshacerse del influjo que han ejercido sobre ella los personajes con los que ha estado conviviendo. Pero, en el caso de su última historia, La cazadora de astros, en la que la escritora noveló las vivencias de la pintora Remedios Varo, Valdés no pudo -ni quiso- olvidar a su heroína. "Se ha quedado en mi vida como una hermana o una amiga. Voy por la calle, veo algo y me pregunto si a ella le gustaría. Sé que algunos llamarían a eso locura", bromea la autora, que participó ayer en las Jornadas de Arte Contemporáneo de la Maestranza.

Desde que vio el primer cuadro de esta creadora surrealista, Valdés sintió un estremecimiento y dedujo que la pintura hablaba de sí misma. "Identifiqué a mi yo misterioso. Era como si me descubriera la novelista que yo iba a ser. Cada pincelada es una página y cada difuminación del color es una historia", opina la escritora.

Si en un principio fue la obra de Varo la que captó la atención de Valdés -con ella, dice, "he entendido mejor el surrealismo, la libertad absoluta de los sueños por encima de la realidad"-, adentrarse en la biografía de esta mujer la dejó sin aliento. Relata de su protagonista que heredó el nombre de una hermana muerta y desde entonces "pensó toda su vida en el viaje desde el nacimiento hasta la muerte". Describe el drama de una mujer que "conoció la pobreza" tanto en España como en Francia y México, los países en los que residió. Valdés añade sobre Varo que fue una "mujer desprejuiciada para su época, que amó a varios hombres". Y que combatió la monotonía con una asombrosa imaginación, como demuestra que "escribía a desconocidos cuyas direcciones encontraba en la guía telefónica y les mandaba unas cartas insensatas para los destinatarios, pero no para ella". La escritora termina con una explicación sobre el desconocimiento que existe en torno a la plástica de Remedios Varo. Quizás, sugiere, los mexicanos la hayan ocultado para que no eclipse a Frida Kahlo. O, tal vez, sus enigmáticos personajes quieren, simplemente, seguir habitando ese limbo de misterio desde el que miran a sus espectadores.

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