"Cada alumno es una posibilidad para que yo vuelva a triunfar"

  • El diestro ecijano, al que un toro le infirió una cornada gravísima en la Maestranza, es un torero con 'olfato' para sacar nuevos valores de la cantera andaluza

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El matador de toros Pepe Luis Vargas ha intervenido en la segunda lección magistral, organizada por Aula Taurina, celebrada en la Maestranza, con Antonio Lorca como moderador. El diestro ecijano recibió en 1987 una de las cornadas más graves de la historia de la plaza sevillana, que le infirió un toro cuando lo recibía a portagayola. El torero, que cumplirá la próxima temporada 30 años de alternativa, se define como "el eslabón perdido del toreo sevillano".

-Pepe Luis, ¿qué huella cree que ha dejado?

-A mí me da mucha alegría que todavía me reconozcan por la calle. Siempre quise ser torero. A los 9 años me tiré de espontáneo en un espectáculo de la parte seria de El Bombero Torero en mi pueblo y me detuvo un municipal, que era mi padre y me llevó de las orejas. Luego, me vine con 15 años a Sevilla, donde me hice torero y también hombre.

-¿Y se ha sentido torero de Sevilla?

-Sí. He sido el eslabón perdido del toreo sevillano, el que viene desde Pepe Luis Vázquez, padre, Pepín Martín Vázquez, Manolo González y llega hasta Morante.

-¿Qué es el toreo sevillano?

-El toreo sevillano no son florituras, sino ritmo y compás.

-¿Qué supone para usted la Maestranza?

-La Maestranza es la plaza más difícil y a la vez más fácil de convencer. Exige el toreo eterno. Aquí, con un solo quite se puede triunfar. Pide que las cosas se hagan con verdad y sentimiento. Por eso es única e inigualable. Siempre toreé aquí como si estuviera en mi casa y salí triunfador. Cuando digo triunfador me refiero a que siempre salí satisfecho personalmente por mi entrega.

-Una entrega que llegó a costarle muy caro.

-Fue una cornada tremenda, en la que me salvó la vida don Ramón Vila.

-¿Hay diferencia entre el toreo y el toro de su etapa en activo y ahora?

-En algunos matices puede que exista. Pero en lo fundamental no. Yo estoy seguro que si Ponce hubiera nacido en la época de Juan Belmonte hubiera sido figurón del toreo. Y si Belmonte nace en ésta también hubiera sido figurón del toreo. El que tiene condiciones e ilusión triunfa.

-¿A qué se refiere con esos matices?

-En que ahora los jóvenes pueden aprender de otra manera, sin tanta dureza, gracias a las escuelas de tauromaquia, a los bolsines... Hay más oportunidades y hay muchos niños que quieren ser toreros y cuentan con esas oportunidades.

-¿En qué momento se encuentra la Fiesta?

-Estamos en un momento muy bueno. Con grandes toreros. El público asiste masivamente y se siguen construyendo plazas de toros. Yo creo que estamos en pleno apogeo.

-¿Qué visión tiene de su labor como profesor de la Escuela Taurina de Écija?

-Es como la prolongación de mi carrera. Ahora tengo 41 alumnos, que provienen de Écija y de toda la comarca y en el que como estrella está Daniel Sotillo -triunfador el año pasado del concurso de Andalucía- y ahora van a funcionar Ángel Jiménez, Manuel Rodríguez y Antonio David. La Escuela es como la prolongación de mi carrera. Cada alumno es una posibilidad para que yo vuelva a triunfar. Cuando un chaval con 15 años de los que preparo fracasa yo vivo el fracaso como mío, como cuando tenía 15 años. Y si triunfa, también lo vivo de igual modo. De hecho, cuando torea alguno de mis alumnos en Sevilla, yo mismo pienso, desde el callejón, "¡vamos abrir la Puerta del Príncipe!"

-¿Y no existe diferencia alguna?

-Está la impotencia de que tú no puedes resolver las cosas, que únicamente puede hacerlo tu alumno, que es el que está en el ruedo.

-¿Ha pensado alguna vez en la reaparición?

-No. En alguna ocasión me ha propuesto algún empresario torear cinco o diez corridas. Pero yo pienso que esto tiene su edad. Eso del toro de 5 y el torero de 25 es verdad. Ahora disfruto en el campo y en algunos festivales.

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