Los amantes de Jerez

La ya conocida y aplaudida producción del Villamarta sirvió de marco para arropar dos interesantes debuts de artistas de la tierra. Como responsable musical, David Giménez Carreras tuvo que enfrentarse a una Filarmónica de Málaga irregular, con unos desajustados y destemplados violines, unos metales erráticos y unos chelos de bello sonido. Con todo, imprimió tensión y energía a los momentos dramáticos, así como lirismo y contención en los más poéticos.

Ruth Rosique resultó más convincente vocalmente en los dos primeros actos, donde su voz ligera se desenvuelve con soltura, como en un estupendo vals, pero le falta mayor contundencia y cuerpo en la voz para los pasajes más dramáticos. Con todo, su expresividad (algo amanerada en algunos pasajes) y su fraseo fueron de gran delicadeza. Por su expresividad y su sensibilidad para encontrar la articulación y el acento apropiado, la voz de Ismael Jordi es ideal para el personaje, y así apareció en los duetos, todo un dechado de poesía en el canto. Pero debe evitar las sonoridades nasales y no abusar de las medias voces, haciendo más firmes los ataques sobre el registro superior a plena voz. Vinogradov fue un fray Lorenzo impactante, con una voz atronadora, y Rivas un Stephano de bella voz e importante gracia vocal. Más que correctos Moncloa y Quiza y poco finos en el fraseo y con voces poco firmes los demás. Gran actuación del Coro del Villamarta, muy empastado y con apenas alguna nota chillada en las sopranos.

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