El atolón donde baila el pensamiento

  • Abre en la calle San Bernardo La Isla de Siltolá Libros & Vinos, una apuesta personal del editor Javier Sánchez Menéndez que fomentará la poesía, ese género arrinconado en otras librerías

Hacía tiempo que el poeta y editor Javier Sánchez Menéndez sopesaba la idea de abrir un local en el que mostrara los fondos de su sello La Isla de Siltolá, una de las propuestas más dinámicas del panorama del sector del libro en Andalucía. Más allá de su colección poética Tierra, que ya suma más de 80 títulos, los últimos firmados por autores consagrados como Antonio Rivero Taravillo o Miguel Ángel Arcas, el catálogo había ido ampliándose con líneas de narrativa, aforismos, ensayo, cuentos y microrrelatos -la colección Nouvelle, una de las que mayor acogida está teniendo-, textos provenientes de blogs o incluso inéditos de Juan Ramón Jiménez. Ese espacio propio que parecía reclamar para sí tan extenso patrimonio abrió sus puertas la pasada semana en el número 24 de la calle San Bernardo, pero La Isla de Siltolá Libros & Vinos no exhibe sólo los volúmenes que forman parte de la editorial, y sus responsables conciben el nuevo local como un lugar para la celebración de la literatura.

En primer lugar, la iniciativa apuesta por la poesía en un momento en el que el género ha sido arrinconado o directamente suprimido en la mayoría de las librerías. "Está casi todo lo que hay que tener", asegura Sánchez Menéndez sobre la gran cantidad de editoriales que ha reunido en este ámbito, desde las históricas Visor e Hiperión hasta las más jóvenes La Bella Varsovia, Nórdica y Vaso Roto. Pero esta defensa del verso no impide que La Isla de Siltolá dedique atención también a la narrativa y a las últimas novedades. "El 70% de nuestros fondos es poesía, pero la oferta es más amplia", afirma el propietario de este establecimiento que próximamente venderá al exterior a través de su página web. El visitante no se encontrará los títulos de siempre: aquí se valora más "el libro de autor a contracorriente y el primer libro de poesía sin premio". Al fin y al cabo, esa mirada propia al mundo ya viene marcada por el nombre: La Isla de Siltolá es una isla, y, argumentan sus responsables, "las islas comparten una especie de interioridad común, un sentido personal del espacio que no es posible en los continentes".

La selección, que contempla asimismo obras para el público infantil y juvenil y libros de viejo, persigue, continúa Sánchez Menéndez, esa exigencia de las librerías humildes donde antes que las modas que impone el mercado prima el amor por las letras. "Las grandes cadenas van a los best-sellers, y son propuestas como ésta las que apoyan la industria cultural", reivindica el editor.

Ubicada "cerca de todos lados", pero también en un barrio, el de San Bernardo, donde no abundan las actividades culturales, La Isla de Siltolá empieza su trayectoria con la voluntad de ser un punto de encuentro e intercambio para gente con inquietudes. Así, además de las presentaciones de libros que ya se han programado, en los próximos meses se convocarán talleres, clubes de lectura y recitales. Una de las ideas más singulares, en este sentido, es el asesoramiento a "aquellos que están en la universidad y se plantean escribir. Hemos pensado para ellos un espacio al que vamos a llamar esencial y que incluye los textos que debe conocer alguien así: las Cartas a un joven poeta, de Rilke; obras de Cirlot, de Ángel González, de Leopardi, de Nicanor Parra...", enumera Sánchez Menéndez. Contenidos con los que se quiere avivar la reflexión: los habitantes de esta particular isla manejan un evocador lema, "leer es hacer bailar el pensamiento".

El vino, ese alimento del alma al que cantaron tantos poetas, es otro protagonista de La Isla de Siltolá, donde el visitante ya puede comprar botellas y donde próximamente se celebrarán catas, como si entre las paredes de la librería resonara esa advertencia que hace siglos apuntó el persa Omar Khayyam: "Y tu hora no malgastes, en la conquista ociosa de este o aquel engaño (...): Alégrate más bien con la uva generosa".

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