Las bicicletas también son para los universitarios

"Se trata de un acto simbólico", aseguraba Marta Santiago, técnica de la Consejería de Medio Ambiente, sobre la iniciativa que habían organizado en las nueve universidades públicas andaluzas, Pedalea contra el CO2, dentro de la campaña Ecohéroes.

"El objetivo es convencer a los ciudadanos que se puede luchar contra el cambio climático con pequeños actos", añadía Marta. En este caso, fomentar el uso de transportes no contaminantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que en la actualidad ascienden a ocho toneladas de dióxido de carbono por andaluz.

Pero el diablo competitivo que se esconde en el ser humano impidió que los más de 10.000 universitarios que participaban en la fiesta se contentaran con ser ecohéroes. Querían ganar.

Porque, a fin de cuentas, era también una competición. Cada universidad había recibido una número de bicicletas estáticas -la que más, la Universidad de Sevilla, con 40- y la que hiciera más kilómetros, dividida por la ratio de estudiantes, ganaría el premio, cincuenta bicicletas.

Así, en la carpa levantada frente a la puerta del rectorado de la Hispalense, decenas de alumnos y alumnas pedaleaban, animados por un speaker, mientras que una pantalla mostraba al mismo tiempo eslóganes ecologistas combinados con arengas en pos de la victoria: "Granada va primera. ¡Ánimo! Hay que ganar".

El propio director del Servicio de Deportes de la Universidad de Sevilla (Sadus), Diego Cabeza, reconocía por un lado lo positivo de esta y cualquier otra actividad que fomenten el uso de transportes no contaminantes. "Según las encuestas, tras el sistema público, el medio más utilizado por los alumnos de la Hispalense es el coche". Pero, por otro, acostumbrado durante muchos años al deporte de élite, no quería dar ventaja alguna al enemigo y protestaba por el sistema que perjudicaba a la Universidad de Sevilla. "Es que las 50 bicicletas nos vendrían muy bien para el Club de la Bicicleta", afirmaba Cabeza. Se refería a una de las novedades del Sadus, en el que pueden ingresar todos los poseedores de la tarjeta de deportistas de la Hispalense, explicaba Rosario Teba, técnica del Servicio de Deportes.

"Hemos hecho encuestas entre los estudiantes, y entre sus preocupaciones está el que no saben montar. Les gustaría que alguien les enseñara", apuntaba Rosario, quien explicaba que el club prevé pruebas de velocidad, salidas, concursos de bicis tuneadas...

No es el primer paso que toma la Hispalense en ese sentido. El Plan Integral de la Bicicleta (Pibus), explicaba Diego Cabeza, ya ofrece aparcamientos vigilados, ofertas ventajosas de compras, servicio de alquiler, conexiones entre los carriles-bici de los distintos campus...

Pese a todo, ni Sandra (Ciencias del Trabajo), ni Elena o María (Filología) van a la universidad en bicicleta. Las dos últimas confesaban que se habían apuntado por el crédito de libre configuración que daban a todo el que participara, además de regalos como camisetas, gorras o antifaces "y por probar algo nuevo". Pues en esta ocasión conocieron el sabor de la victoria, porque la Universidad de Sevilla ganó. Hay que prepararse para la próxima: en Navidad, habrá que pedalear para que no se derrita el belén de Hielo. Más ecoheroísmo.

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