La canción popular (melancólica) de Manel

  • El grupo publica 'Atletes, baixin de l'escenari', un disco "muy parecido" a los anteriores pero "más seco" e incluso "algo tenebroso"

Atletes, baixin de l'escenari es el título del disco que puso ayer a la venta la banda catalana Manel, que en esta ocasión busca nuevas sonoridades por el método de desnudar musicalmente sus canciones, pero sin alejarse demasiado del personal estilo con el que han conseguido revitalizar el pop-folk en catalán. Los cuatro miembros de Manel, que vendieron 60.000 copias de su anterior disco, aseguran desconocer cuál es la clave de su éxito, por lo que en este tercer álbum, dicen, se han limitado a hacer lo que les pedía el cuerpo.

Y lo que les pedía era prescindir del ukelele tan presente en su primer disco y de los arreglos de cuerda y viento que marcaron el segundo, para quedarse con los instrumentos básicos de una banda de pop: guitarra, batería, bajo y, de vez en cuando, teclados.

"Supongo que es una reacción a lo que veníamos haciendo. Queríamos trabajar en otra dirección", afirma el guitarrista Roger Padilla, que ha prescindido del uso del banjo, la melódica y la mandola que aparecían en los trabajos precedentes. El resultado es un disco que mantiene la identidad musical de la banda, pero que resulta "más seco" e incluso "algo tenebroso", según Guillem Gisbert, voz principal y compositor de la mayor parte de los temas.

En su opinión, el tono del disco es "muy parecido" a los anteriores, pero la ausencia de "la alegría del ukelele o de las trompetas arrastra la estética hacia un lugar donde hay cierta sensación de tenebrosidad". Lo cierto es que las letras de Manel siempre han tenido un "aire melancólico" y las composiciones costumbristas de Gisbert esconden zonas oscuras.

El amor es, una vez más, el tema de la mayor parte de las 13 canciones que integran el disco, pero Gisbert intenta abordar esta cuestión universal desde "puntos de vista diferentes", como en Deixar-te un dia. "Hacemos pop, es decir, canción popular, y en la canción popular siempre se habla mucho de amor porque es algo que le sale de manera natural a los seres humanos", según Gisbert.

No obstante, hay canciones que tratan de otros asuntos, como el primer corte, que está dedicado a Yoko Ono, "tan injustamente demonizada", y el último, que se titula Un directiu em va acomiadar y habla "del amor propio", según el autor: "Aunque esta canción trata sobre un tipo al que despiden del curro, no es una canción de denuncia. Nosotros no hacemos canción social. No nos sale".

Todos en la banda se esfuerzan en explicar que ellos simplemente hacen canciones, por lo que las segundas y terceras interpretaciones de sus trabajos son cosa de los demás. Empezando por el título del disco, que ellos insisten en que es sólo una frase que dijo Constantino Romero durante la ceremonia de clausura de las olimpiadas de Barcelona de 1992 y que les hace gracia. "Esta frase funciona para un disco porque sale la palabra escenario", dice Gisbert, que deja en manos de críticos y entendidos buscar tres pies al gato.

También quita hierro al hecho de que su anterior disco, 10 milles per veure una bona armadura, llegara al número uno de las listas de ventas de discos españoles, algo que no pasaba con un disco en catalán desde que Serrat lo consiguió. "La semana que pasó eso fue porque la mayor parte de los discos se habían vendido en Cataluña", puntualiza el cantante, que piensa que es necesario "frenar eso de que somos un grupo de éxito en España".

"Tenemos suerte -añade al respecto-. Cuando vamos a Madrid viene gente a los conciertos, pero tenemos un techo bajo fuera de Cataluña porque los que no son catalanohablantes tienen que hacer un esfuerzo para entender nuestras letras. Además, el catalán no es como el inglés, la gente no está acostumbrada".

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