Ella cantaba boleros

Voz: David Palomar. Guitarra: Ricardo Rivera. Piano: Miguel Ángel López. Bajo eléctrico: Alex Benítez. Percusión: Javier Mera. Baile: Edu Guerrero. Lugar: Teatro Central. Fecha: Martes, 2 de abril. Aforo: Media entrada.

Fue, en efecto, un espectáculo de boleros. Desde Manuel Vallejo, los flamencos han cantado boleros con su propio sello. La diferencia, en la última década, la ha impuesto un tipo de intérpretes jondos que cantan boleros, no a la manera tradicional, es decir, por bulerías como Vallejo o rumbas como Bambino. En este sentido, el espectáculo del gaditano David Palomar está más cerca del ejemplo del Cigala que del de Mayte Martín. Palomar canta boleros respetando las fórmulas rítmicas, y hasta los arreglos, de los originales. La gracia de los flamencos que cantan boleros es hacer la melodía original por bulerías. No es el caso, como digo. Tan sólo en Amanecí otra vez se escuchó un compás de doce tiempos, por alegrías, para el baile, categórico, chulo, ebrio y delicioso de Edu Guerrero.

El resto, lo dicho: boleros popularizados o simplemente interpretados por La dama del poncho rojo, es decir, la desaparecida cantante costarricense afincada en México Chavela Vargas. Entre los popularizados por Vargas cantó Palomar Macorina, La llorona, La nave del olvido, Un mundo raro, Volver y el citado Amanecí otra vez. Entre los temas popularizados por otros y reinterpretados por Vargas, Palomar hizo sus propias versiones de Luz de luna y Los ejes de mi carreta, del genial Atahualpa Yupanqui, que por cierto tiene una versión flamenquísima a cargo de un paisano de Palomar, Chano Lobato.

En esta nueva comparecencia en el Teatro Central, Palomar repite la fórmula de espectáculo musical y dramático y repite los mismos errores, es decir, torpe dicción y pésima puesta en escena. Es un excelente cantaor, un buen cantante y un mal actor.

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