Crítica de Música

La congoja del chelo de Phillips

A la espera de la anunciada versión adaptada al entorno andaluz del musical West Side Story, la composición más universalmente conocida de Leonard Bernstein se situó anoche en los atriles de la Sinfónica en forma de suite que recoge los fragmentos más conocidos de la obra. Como él mismo ha reiterado en tantas ocasiones, Axelrod mantiene una muy personal relación con la memoria personal y artística de Bernstein y por ello era de esperar, como así ocurrio, una interpretación plenamente idiomática, brillante y hasta espectacular de la obra maestra de su maestro.

Con una orquesta que atraviesa un momento artístico de dulce, con un empaste consolidado y un sonido refulgente en todas las secciones, el director texano puso a funcionar al límite la flexibilidad rítmica del conjunto en un incesante desfile de ritmos cruzados y sincopados a los que la ROSS respondió con entusiasmo, ese entusiasmo que a la batuta le llevó a caer en el fácil recurso de forzar las dinámicas en el trepidante Mambo.

Con todo, lo más impresionante de la sesión fue la versión que Xavier Phillips regaló del segundo concierto de Shostakóvich. Con el sonido de apabullante profundidad de su instrumento abordó la obra desde la desolación, una lucha agónica incesante a veces no del todo convincentemente acompañada por un fraseo orquestal algo blando. Extenuante experiencia de ahondamiento psicológico rota por la más que retórica obra de Rachmaninov que sirvió para una gran exhibición de virtuosismo orquestal.

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