La dimisión de su directora destapa la crisis del Thyssen de Málaga

  • María López justifica su decisión por el "incumplimiento de determinados pactos" · Tomás Llorens dimite a su vez del Patronato en protesta por el nombramiento como gerente de un asesor del alcalde

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Dos semanas y media después de su inauguración, el Museo Carmen Thyssen Bornemisza ya está teñido por el escándalo: su directora, María López, y el miembro del Patronato de la Fundación Palacio de Villalón (responsable de la pinacoteca) Tomás Llorens, histórico conservador jefe del Museo Thyssen madrileño, presentaron ayer su dimisión en el Ayuntamiento, lo que deja al centro en una orfandad de difícil resolución. En declaraciones a Efe, López justificó su decisión "en el incumplimiento de determinados pactos" contenidos en su contrato, mientras que Llorens afirmaba que el museo "ha dejado de tener el grado de credibilidad histórico-artística que debería esperarse de un museo de su naturaleza".

Pero fue en una carta remitida a Carmen Thyssen, al alcalde y al resto de patronos donde el historiador, uno de los expertos en arte de mayor prestigio en España, explicó con detalle los motivos de su renuncia a seguir formando parte del proyecto: Llorens afirma que su convicción está motivada "por una serie de hechos ocurridos a lo largo de las últimas semanas". Entre ellos figura uno de "relevancia decisiva" como es el cambio de estructura aprobado y ejecutado en la reunión del Patronato del pasado día 23 de marzo, a la que no pudo asistir. En dicha fecha se acordó "convertir el puesto de director previsto en el organigrama en el de director artístico, y atribuir a un gerente, directamente responsable ante el Patronato, las principales funciones ejecutivas del Museo". En la misma sesión se designó como gerente "de modo discrecional y sin proceso de selección alguno", a una persona que "carece de experiencia en la gestión de museos o instituciones artísticas, cuya ocupación profesional exclusiva a lo largo de los últimos años ha sido de naturaleza política", en referencia a Javier Ferrer, propuesto por el alcalde, Francisco de la Torre. Estos acuerdos, que según Llorens han abierto en el museo un grave conflicto interno, "son un síntoma claro de la voluntad del Patronato de relegar en su gestión las cuestiones histórico-artísticas a un nivel secundario". Llorens cree además radicalmente incompatibles estos acuerdos "con la letra y, sobre todo con el espíritu, del Documento de Buenas Prácticas, que, adoptado en enero de 2007 por el Ministerio de Cultura, con el acuerdo de las principales asociaciones profesionales del mundo del arte, se considera hoy de aplicación prácticamente obligatoria para la designación del personal directivo de Museos y Centros de Arte". María López, por su parte, se mostró de acuerdo con las razones expuestas por Tomás Llorens. Fuentes cercanas al mismo Patronato señalaron ayer que la relación entre López y Ferrer ha sido "conflictiva y difícil" desde la llegada del segundo.

La salida de Tomás Llorens, justificada con semejante vehemencia, deja al Museo Thyssen, y a la ciudad de Málaga, en una situación comprometida. Llorens es uno de los historiadores e investigadores del arte de mayor autoridad internacional, y su contribución resultó decisiva para la proyección del Museo Thyssen en Madrid. Su pérdida, por tanto, es imposible de paliar. Con respecto a sus argumentos, las reacciones se sucedieron en muy distintos órdenes: aunque el alcalde no quiso hacer declaraciones al respecto, otras fuentes municipales vincularon lo sucedido "al contexto estricto del debate técnico en el seno del Patronato, en el que el Ayuntamiento sólo representa una vicepresidencia", si bien subrayaron que la fórmula que combina un director artístico y un gerente es habitual en centros de arte "como el Museo Picasso Málaga y el Thyssen de Madrid". La candidata socialista a la alcaldía, María Gámez, afirmó que De la Torre "ha demostrado poca sensibilidad con la cultura y muy poca confianza en quienes sí saben gestionar un museo forzando el nombramiento de alguien ajeno a la gestión cultural", mientras que el portavoz de IU, Pedro Moreno Brenes, apuntó que las dimisiones "son la consecuencia de un proyecto en el que no se han tenido en cuenta criterios técnicos ni jurídicos y en el que tanto los contratos de personal como de servicios se han desarrollado de la manera más opaca".

Más allá de la clave política, la organización del Museo Thyssen emitió un comunicado en el que se afirmaba que "de ninguna manera el buen funcionamiento del museo se verá afectado por estas dimisiones, ya que todo el personal de la institución mantiene el ritmo habitual del trabajo". Y en declaraciones a la Cadena Ser, la propia Carmen Thyssen restó importancia a las dimisiones y afirmó que la de María López obedecía a "motivos personales"; la baronesa defendió también la presencia de un director y un gerente "como en cualquier empresa, ya que López no está preparada para llevar los asuntos que corresponden a la gerencia". En cuanto a Javier Ferrer, se reafirmó en las declaraciones que ya hizo a este diario el pasado 8 de marzo, cuando se refirió al que fuera coordinador general del Ayuntamiento como la persona "idónea" para el cargo de gerente "por su experiencia y su conocimiento de Málaga".

En realidad, el conflicto relacionado con Javier Ferrer se viene fraguando desde hace meses. Aunque su nombramiento como gerente se ratificó el 23 de marzo, sólo un día antes de la inauguración del museo, su nombre venía sonando para el puesto desde comienzos de este año. Y ya desde entonces se avecinaban los problemas. Más allá de la complicada relación profesional con María López, resulta significativa la siguiente valoración incluida en el comunicado enviado ayer por el MuseoThyssen: "Desde el momento en que se puso en marcha el proyecto de este museo, las aportaciones de Tomás Llorens han sido valiosas y la fundación agradece profundamente su labor en la creación de esta pinacoteca. Llorens tenía un compromiso de apoyo y asesoramiento durante los años de construcción del edificio del Museo Carmen Thyssen en Málaga, compromiso que se extinguió en el momento de la apertura de esta institución". Resulta significativa porque el mismo Llorens confirmó en la inauguración del 24 de marzo a otras fuentes consultadas ayer que no participó "en modo alguno" en la instalación de la colección permanente en las paredes del Palacio de Villalón, que comenzó el 8 de marzo con la presencia activa de la propia baronesa Thyssen. Y resulta difícil encajar que un experto de su categoría y experiencia, vinculado al museo a través de su patronato, no prestara su asesoramiento a la ordenación del montaje. Las mismas fuentes señalan que el conflicto con Ferrer ya estaba más que abierto a pesar de que el nombramiento aún no se había formalizado, lo que motivó la negativa de Llorens.

Descabezado y con todos sus proyectos en el aire, el Museo Thyssen afronta así una etapa delicada nada más abrir sus puertas. La apuesta parece jugar en contra.

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