El escritor Hugo Claus fallece a los 78 años tras solicitar la eutanasia

  • El autor de 'La pena de Bélgica' padecía alzheimer y había elegido la fecha de su muerte · El escritor, candidato al Nobel, era conocido por su inconformismo

El escritor belga Hugo Claus, una de las figuras más destacadas de la literatura europea de la segunda mitad del siglo XX, candidato frustrado al Nobel y crítico permanente con el orden establecido, falleció ayer en un hospital de Amberes a los 78 años, tras haber solicitado la eutanasia.

Claus, cuyas obras más destacadas son La pena de Bélgica (publicada en España por Alfaguara), El pez espada y El deseo (ambas en Anagrama), padecía alzheimer y "él mismo determinó el momento de su muerte y pidió la eutanasia", afirmó su editorial, De Bezige Bij, en el comunicado en que anunció su muerte.

Hugo Claus, novelista, poeta, dramaturgo, cineasta, pintor y traductor, deja una obra marcada por su inconformismo y su fuerte personalidad, de la que dejó muestras hasta el momento de su muerte.

Nacido en la ciudad flamenca de Brujas en 1929, dejó el hogar familiar siendo adolescente para trabajar como obrero, por lo que no tuvo formación artística ni académica.

Con 19 años se unió entre 1948 y 1951 al grupo de arte vanguardista Cobra, vivió en París con los artistas surrealistas, luego en Italia y en muchos otros lugares, antes de instalarse en Amberes (norte de Bélgica) en los últimos años de su vida.

Desde su época parisina Claus mostró ya hacia dónde se dirigía su obra: la búsqueda de la libertad del hombre por encima de las cadenas que le impone la sociedad y sus instituciones, como la familia o el Estado.

A pesar de las 150 obras impresas, su fama internacional se debe a la novela La pena de Bélgica, publicada en 1983 y en la que relata el destino de la familia Seynaeve en la pequeña ciudad flamenca de Walle durante la Segunda Guerra Mundial.

Entre los muchos galardones que recibió destacan el Premio Europeo de Literatura (1998); el Premio Pasolini, otorgado en 1997 por un jurado internacional como tributo al conjunto de su carrera artística; y el Premio de las Letras Neerlandesas (1986), el reconocimiento más alto que puede obtener un autor en esa lengua.

Sin embargo, Claus se quedó sin el Nobel, un galardón para el que fue propuesto en numerosas ocasiones desde 1993, pero que ya no esperaba recibir.

En el verano de 2006 su tercera esposa, Veerle De Wit, envió un mensaje electrónico a los amigos íntimos del escritor informándoles de que le habían diagnosticado alzheimer, según recoge la página web del diario De Standaard. El mensaje indicaba que Claus deseaba aprovechar al máximo los momentos de lucidez que le quedaban y decidir él mismo el momento de su muerte.

En una entrevista con la radio pública flamenca (VRT) en octubre de 2005, Claus explicaba lo difícil que era hacer frente a la pérdida de sus recuerdos que la ocasionaba la enfermedad.

Tras conocer su muerte, el todavía primer ministro belga, Guy Verhofstadt, se declaró "afligido" por la desaparición del autor, pero "aliviado" por la forma en que se ha despedido de la vida.

"Nos ha dejado en el momento justo, como una estrella que aún parpadea, poco antes de que se diluya bruscamente en un agujero negro", comentó.

"Le conocía lo suficientemente bien para saber que quería morirse con orgullo y dignidad. Le echaremos de menos", subrayó por su parte el ministro de Cultura de la región de Flandes, Bert Anciaux. "Hugo Claus estaba en la cima absoluta", añadió.

Al conocer la desaparición de Claus, el escritor Harry Mulisch afirmó: "He perdido un amigo y el mundo una gran mente", según la agencia Belga. "Hacía tanto: teatro, películas, novelas, poesía... ¡Qué poesía tan preciosa!", le alabó el poeta Remco Campert.

Aunque Claus no se metió en política, en septiembre firmó con otras 400 personalidades un manifiesto en contra del "discurso separatista" que se estaba produciendo en las negociaciones para formar un nuevo Gobierno belga.

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