Crítica de Teatro

El eterno discurso de la igualdad

Insolación.Autor: Emilia Pardo Bazán, en versión de Pedro Villora. Dirección: Luis Luque. Intérpretes: María Adánez, José Manuel Poga, Chema León y Pepa Rus. Escenografía: Mónica Boromello.Iluminación: Celso José Hernando. Música: Luis Miguel Cobo. Vestuario: Almudena Rodríguez. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Jueves 31 de marzo. Aforo: Poco más de media entrada.

Muchos se preguntan si tiene sentido llevar a la escena un texto que no es teatral y cuya finalidad última es defender un feminismo que, a la luz de nuestros días, resulta, cuanto menos, inocente.

Todos sabemos, sin embargo, que el tema de la igualdad, el derecho sacrosanto de las mujeres a vivir el amor libremente y sin cortapisas, como la mayoría de los hombres, desgraciadamente, sigue siendo una utopía en muchísimos lugares del planeta.

Y no es que no lo hayan intentado en todas las épocas, como la propia Pardo Bazán, que a finales del siglo XIX dejó a su marido amistosamente y amó, entre otros, a Benito Pérez Galdós. Pero a pesar de su probada valía como escritora, periodista y muchas cosas más, su candidatura para la Academia de la Lengua fue rechazada en tres ocasiones.

Lo importante aquí, sin embargo, es que Luis Luque, con la ayuda de un bonito vestuario de época, unas luces expresivas y unos buenos intérpretes -hilarante la complicidad entre las dos mujeres-, ha logrado una función armoniosa y llena de gracia que resalta la ironía del texto y engancha al espectador, aunque para ello tenga que recurrir al tópico del gracioso andaluz (algo así como un Allí abajo con gallegos en lugar de vascos) para interpretar al joven calavera que logra enamorar a la inteligente aristócrata.

Una oportunidad también para muchos de conocer a una magnífica autora que hoy no se lee, a pesar de tener un pensamiento realmente moderno y capaz de llegar al público, a juzgar por los bravos con que la premió al final.

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