La fascinación del otro

  • Adonis y Maillard debaten sobre la fe, el mestizaje y el exilio

Dentro del ciclo de actividades del Año Internacional Europeo 2008, ayer se reunieron en la Fundación Tres Culturas los poetas Ali Esber (Adonis) y Chantal Maillard, para debatir sobre el exilio, el mestizaje y, en definitiva, sobre "el conocimiento del otro", como recordó el presentador del acto y director de la Fundación, Enrique Ojeda.

Moderados por la escritora Fanny Rubio, intervino en primer lugar la poeta de origen belga Chantal Maillard, quien definió su poética como un acercamiento a la India, al hinduismo, "al pensar sin pensar" y a la "naturalidad" oriental, que Maillard quiso simbolizar en la figura del búfalo, como animal que no reflexiona sobre sus actos. En este sentido, para Maillard, Occidente ha hecho de la razón, de la racionalidad, una "insignia de lo humano", mientras que la sabiduría oriental consiste en desprenderse del corsé cultural, del "yo personal y tribal", origen de las diferencias, del patriotismo, etcétera.

Por su parte, el sirio-libanés Adonis hizo una encedida defensa del laicismo, de "la libertad de no creer en ningún dios", pues el monoteísmo, según Alí Esber, es "inhumano", ya que se trata de "la última palabra del último profeta", y entonces al hombre sólo le queda la función de "explicar y obedecer", nunca la de crear. En el monoteísmo, concluyó Adonis, incluso "Dios no tiene nada que decir", pues ya había dado su mensaje definitivo al elegido.

Todo esto, aclaró Adonis, siempre referido al plano institucional, a la religión considerada como política, y no al plano individual, donde el hombre es libre de creer en lo que quiera. El problema , señala Esber, es "cuando esta fe revelada quiere reinar sobre la vida social. Ahí es cuando me opongo". Por su parte, Maillard puntualizó que religión y política siempre han sido lo mismo. "La religión siempre ha sido política. Para mí es el mal. Así de simple".

Ya en asuntos puramente poéticos, ambos autores definieron la poesía como un modo de expresarse, como una visión particular, y no como una forma fija. Para Adonis y Maillard, "no hay poesía sin pensamiento. Todos los grandes poetas de la Humanidad -dijo el sirio-libanés- han sido también grandes pensadores". Por último, el acto se cerró con una breve lectura de poemas, no sin antes recordar, por parte de Adonis, que mestizaje, en su lengua, se le llamó en la antigüedad a la mezcla de árabe y no árabe, y que esto era el símblo inequívoco, definitivo, de la belleza.

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