Crítica de Música

Un fértil diálogo estético

En su Goldberg, el compositor alemán Joachim Schneider (1970), que estaba presente en la sala, juega a trasladar la estructura de la famosa obra de Bach (el aria con sus treinta variaciones más el da capo, su agrupación en paquetes de tres, los cánones, el contrapunto...) a su propio lenguaje, en el que se combinan consonancias y disonancias, pasajes conceptuales y elementos virtuosísticos, piezas de carácter y danzas, técnicas tradicionales y vanguardistas. El resultado es fascinante. Ya lo era en la grabación que publicó hace un año el sello Contrastes Records. Pero ver en acción a Juergen Ruck y Petri Kumela añadió el componente visual, de una fuerza expresiva incontestable, y permitió apreciar el impresionante trabajo de ensamblaje, de coordinación, de matización que exige una obra como esta. Enhorabuena al festival por atreverse a programarla y a los dos guitarristas por la delicadeza y la garra de su interpretación.

Al juego del diálogo entre lo moderno y Bach se añadió en la larga sesión del lunes una segunda parte en la que la soprano granadina Verónica Plata y el guitarrista jiennense Antonio Duro ofrecieron un programa de música española sobre el que han ido pivotando en los últimos años. Tal vez el estilo de canto de Plata, muy canónico y medido, no convenga especialmente a las tonadillas de Fernando Sor, que le quedan un tanto encorsetadas, pero el timbre de la cantante es muy atractivo, sus agudos restallantes y dice toda la música con claridad e indiscutible intención expresiva. El apoyo de Duro fue siempre exquisito y matizado.

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