Unas fiestas con mucha artesanía

  • Ayer se inauguró en la Plaza Nueva el VIII Mercado Navideño, con artesanos de toda Españal mercado navideño Plaza Nueva. Hasta el 5 de enero. De 11.00 a 14.30 y 16.30 a 21.30. Cerrado, 25 de diciembre y de 1 de enero; 24 y 31 de diciembre por la tarde.

Un año más, fiel a su cita con Sevilla, vuelve el Mercado Navideño de Artesanía, que llega a su séptima edición con 72 puestos en los que se puede encontrar de casi todo y de casi cualquier parte de España.

El Cuarteto Maravillas animaba la soleada mañana en la que jubilados, estudiantes y familias con carritos de niños paseaban entre expositor y expositor, curioseando entre los variados objetos a la venta: abanicos, mosaicos, cerámica, bisutería, pintura en seda, joyería en vidrio, escultura asen metal, cuero, cartón piedra, madera o bambú, cosmética natural, joyería en plata y esmalte, palillos, ropa, grabados, cuadros...

Junto al puesto de información, donde envuelven las compras en papel de regalo, está el puesto de Catalina Arance, "la única mujer alfarera de Bailén", dice esta artesana de tercera generación, procedente de una ciudad "donde los hombres son los alfareros y las mujeres las decoradoras". Ella hace una mezcla de ambos, pues adorna sus piezas -de 1 a 300 euros- con esparto y esmalte. "Hay que hacer cosas nuevas. Los tiempos lo demandan".

Eso mismo piensa Saúl Viñas, madrileño afincado en la calle San Luis de Sevilla, quien se dedicaba a tallar arte sacro y ahora produce objetos como un estuche para DVD con forma de libro o una lámpara, también con libros.

Si para Catalina ésta es su cuarta presencia en la feria sevillana, para Florencio Balboa es la primera. En su puesto, Moratón, este natural de El Bierzo vende junto a su compañera Mónica "espacios libres", forma poética de designar a los cuadernos y libretas con papel de Nepal que ellos hacen.

Carlos Cañete es sevillano, pero vive en la sierra de Huelva, donde se ha establecido una importante comunidad de artesanos "de todo el mundo". En su puesto Árbol-Aldea, trae unos curiosos puzzles hechos con troncos de árboles que pueden parecer eso: un pedazo de madera o bien un pueblo que se despieza.

Altea (Alicante) es otra comunidad donde abundan los artesanos, "que vienen quizás para inspirarse en el mar", explica Abril, una chica con trenzas a lo rastafari que viene precisamente de allí, con los puzzles, esta vez para niños, que hace su padre. "En Altea hay otra feria importante en verano. La de Sevilla está muy bien organizada. Hay mucha gente que quiere venir y se queda en lista de espera", explica. La carmonense María Gavira, con 40 años como artesana, bien puede ser la más veterana del mercado. "Seguramente", dice riendo. Vende bolsos y ramos de flores de tela pintada, en precios que van de los 20 a 120 euros. "Éste es mi cuarto año y cada vez lo veo mejor. Aunque se han equivocado y han puesto Gabira, con b"

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