Las fotografías de 'Prohibido el cante' viajan al Cervantes de Nueva York

  • La muestra producida por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo se inaugura hoy en Manhattan con un recital de baile de la sevillana Pastora Galván · Antonio Banderas ha apoyado el traslado de las obras

En el año en que el flamenco se juega su paso a ser considerado Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco, se aúnan los esfuerzos desde las distintas administraciones para lograr un objetivo ansiado por la Consejería de Cultura, que presentó la candidatura por primera vez ante este organismo de las Naciones Unidas hace cinco años. Entre las múltiples actividades en torno al arte jondo que se desarrollarán en Nueva York en las próximas semanas con motivo del décimo aniversario del Flamenco Festival, la fotografía tendrá un protagonismo especial. La exposición Prohibido el cante, que se pudo ver en el Monasterio de la Cartuja desde abril a agosto del año pasado con el patrocinio de Diario de Sevilla, se exhibirá en Nueva York bajo el título No singing allowed en dos sedes: el Instituto Cervantes y la galería Aperture. En esta ocasión, el traslado y exposición hasta la Gran Manzana de esta colección de 200 fotografías ha sido posible gracias al apoyo de la línea de fragancias Puig de Antonio Banderas.

La Fundación que gestiona la sala Aperture inaugura hoy esta colección de estampas flamencas con el espectáculo Estudio, de la bailaora sevillana Pastora Galván, integrante también del elenco de la gala inaugural del Flamenco Festival neoyorquino con el montaje Todo cambia, en el que estará acompañada por Manuel Liñán, Belén López y Rocío Molina. Y mañana se inaugura en la galería Amster Yard del Instituto Cervantes de Nueva York la segunda parte de esta selección de fotografías, una producción del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y el Centro Andaluz del Flamenco en colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. En esta ocasión, el espectáculo correrá a cargo de la cantaora trianera Rosario Guerrero La Tremendita con Paco Cruz al toque.

A través de esta selección de imágenes se recorre cronológicamente, desde 1858, la transformación de la fotografía flamenca en los últimos 150 años gracias a instantáneas tomadas en muchas ocasiones por fotógrafos extranjeros. Así se puede contemplar la evolución del arte jondo desde el marco costumbrista de un café cantante de finales del siglo XIX -donde los viajeros románticos plasmaron con su cámara las esencias exóticas del sur retratando con su cámara a las pequeñas comunidades gitanas- hasta la atracción que ha ejercido el flamenco contemporáneo en los más prestigiosos fotógrafos de moda de la actualidad.

Para Juan García de Oteyza, director ejecutivo de la Fundación Aperture, una galería con más de 60 años de historia, esta cita del flamenco y la fotografía es uno de los platos fuertes de su agenda de exposiciones para este año. "La Fundación Aperture ha apoyado siempre la intersección de la fotografía con otras disciplinas artísticas, como la reciente publicación de la aclamada biografía del bailarín y coreógrafo Merce Cunningham, Fifty Years". Por su parte, Eduardo Lago, director ejecutivo del Instituto Cervantes de Nueva York, se felicita por la llegada de esta producción a su sede con la que "los admiradores y aficionados al flamenco y a la cultura española en general tendrán la oportunidad de saludar la obra de fotógrafos de primera línea que han documentado este arte".

La exposición, una de las últimas producciones de José Lebrero en el CAAC antes de su marcha como director artístico del Museo Picasso de Málaga, toma su título -Prohibido el cante- de la advertencia que se podía leer en muchas tabernas populares durante el franquismo. Desde esa época, diversos fotógrafos han retratado el flamenco desde sus particulares puntos de vista. En Nueva York, el visitante podrá observar las primeras reuniones de baile en los cafés de Sevilla o los Ballets de Diaghilev en París, para afirmar que París también ha sido cuna flamenca y que esta recopilación no tiene por finalidad discutir su origen, sino mostrar excelentes fotografías. Adgie con sus leones, de Taber, muestra a una bailarina flamenca bailando en una jaula con leones, una imagen que habla del fuerte lazo que tenía el flamenco con el circo hacia fines del siglo XIX. Entre los más de 80 fotógrafos que incluye la muestra se encuentran Henri Cartier-Bresson, Robert Cappa, Gustave de Beaucorps, Luis Escobar, Ibáñez, Man Ray, Carlos Saura, Émile Zola y Brassai. Se incluyen también instantáneas cuya autoría ha sido imposible verificar y que pertenecen a distintos archivos y bibliotecas y láminas con artistas flamencos. Y es que el flamenco es quizás una de esas manifestaciones que se ha ido fortaleciendo desde hace más de un siglo y medio hasta convertirse en un referente artístico y cultural gracias a que nunca se alejó de su fibra original: lo auténtico.

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