Las grietas genéticas y familiares aparecen en el Festival de Málaga

La clonación humana ya no se puede considerar ciencia ficción, pero al director Guillermo Fernández Groizard le ha valido como arranque para urdir la trama de tensiones de Proyecto dos, su primer largometraje, que ayer se proyectó en el Festival de Cine de Málaga. Con Adriá Collado, Lucía Jiménez y Nuria Gago en el reparto, el filme da cuenta de conflictos de identidad de un bioquímico (Collado) que sufre una serie de déjà vu. El protagonista lleva una vida aparentemente convencional hasta que un día, viendo un programa de televisión presencia el atropello de un hombre idéntico a él, y comienza a dudar incluso de su propia familia.

"Por fantasiosa que pueda parecer, la historia podía estar basada en hechos reales. No se dice ninguna mentira científica", dice Groizard, director de la serie de televisión Policías. Jiménez, metida en la piel de una traductora con un misterioso cometido, reconoce que desde el primer momento le convenció el guión. "Siempre he tenido esa fantasía de pensar que pueda haber una persona en el mundo idéntica a mí. Además, se dio la casualidad de que acababa de leer El hombre duplicado de Saramago", explica la actriz.

Pájaros muertos, una "comedia amarga", también se presentó ayer en la capital costera. En la quietud de un asfixiante verano, dos familias comienza a agrietarse después de un suceso aparentemente banal. Silvia Marsó, Alberto Jiménez y los argentinos Claudia Fontán y Eduardo Blanco integran el cuarteto protagonista de esta película, que se inspira en American Beauty, Pequeña Miss Sunshine y Las vírgenes suicidas, películas que los directores Jorge y Guillermo Sempere tuvieron "muy presentes" durante la escritura del guión.

Éste, el guión, le resultó "tan interesante, tan original" a Silvia Marsó que cruzó el charco junto a Alberto Jiménez sin dudarlo un instante. "Lo cruel de todo esto es que, igual que en la película, en la vida real la mayoría afronta su destino con cobardía y resignación", comenta la actriz a propósito de Pájaros muertos, una película que sus responsables definen como una "sátira hilada con humor sutil pero contenido". Después de tres años de proceso, los directores llegaron a temer que no se entendiera y fueran tomados por "zumbados".

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