"La gente ya no entiende qué es el romanticismo"

  • El coreógrafo malagueño Fernando Hurtado se interroga sobre las emociones en 'De los afectos', hoy en el Central

Después de sumergirse en los abismos de la memoria humana en un espectáculo cuya dureza buscaba sacudir la sensibilidad del espectador, The Other Side, el coreógrafo Fernando Hurtado cambia de registro. La descarnada intensidad de aquella propuesta da paso ahora a una reflexión que nace de la nostalgia, la añoranza que el creador siente hacia "ese romanticismo que no está tan lejano, pero que ya no se entiende".

En De los afectos, coproducción de la compañía de Hurtado con Lanònima Imperial que ofrece hoy su último pase en el Teatro Central, las coreografías retratan la transformación de la sociedad respecto a la manera de expresar las emociones. "Nuestros padres, en cierto modo, eran todavía románticos, porque mi padre tenía que pedir permiso a mi abuelo para poder ver a mi madre. Y sin embargo, ahora, se ha dado un cambio brutal: con catorce años hay gente que ya ha mantenido relaciones sexuales y que está más pasada... Esa pérdida de la inocencia es una pena", lamenta el bailarín malagueño.

En De los afectos, Hurtado vuelve a colaborar con Lanònima, formación en la que participó en los comienzos de su carrera y que marcó sus intereses como director. "Yo quería hacer algo con ellos, que llevan 25 años trabajando. Si tú puedes mantener tu compañía tanto tiempo es que, evidentemente, algo has hecho bien. Y hay algo muy bonito de un proyecto: que lo importante no es sólo el resultado, también el proceso, que todos aprendamos de todos", asegura.

Hurtado, nacido en 1966, empezó a despuntar en un momento "en el que apenas había compañías andaluzas" y los bailarines tenían que irse fuera de la región. Si bien el panorama, ahora, se ha vuelto "algo más esperanzador", en realidad "apenas hay tres o cuatro compañías que pueden mantener una estructura. Es cierto que algo ha cambiado, y que la Junta está trabajando en el tema, pero no sé por dónde saldrá", valora sobre el estado actual de la danza en la comunidad autónoma.

Pese a la proyección internacional que han alcanzado sus creaciones, programadas con frecuencia en escenarios de Panamá, El Salvador, Gran Bretaña o China, entre otros países, Hurtado no es una presencia frecuente en Sevilla. Parece pesar sobre él la desazón por no ser lo suficientemente valorado en su tierra. "En nueve años que llevo con mi compañía no me han llamado ni una sola vez del Mes de Danza, por ejemplo", expone con tristeza. Pero, declara, "no puedo pararme a pensar si me apoyan, yo tengo que hacer mi trabajo. A mí las coproducciones me las han propuesto de fuera, de Valencia y de Cataluña. Y es una lástima, porque estoy convencido de que la unión hace la fuerza".

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