Un hilo de oro a través del tiempo

  • Los alumnos de la promoción de 1985 de la Facultad de Bellas Artes vuelven tres décadas después al Alcázar con una muestra conmemorativa

Hace 30 años dos alumnas de la Facultad de Bellas Artes, Amelia Vicente y Carmen Muruve, organizaron para la clase del profesor Manuel Ferrand una exposición en los Reales Alcázares en la que participaron alrededor de 90 estudiantes de la promoción 1980/1985. Ahora, tres décadas después, la cita se repite y aquellos jóvenes artistas que en el 85 presentaron su trabajo con la euforia de quien acaba de terminar sus estudios vuelven a encontrarse en las mismas salas del Alcázar, pero esta vez con años de experiencia a sus espaldas. Domingo Martínez, uno de los alumnos que participó en el 85, ha sido el encargado de reunir de nuevo a sus compañeros para esta exposición titulada 30 años no es nada (BBAA 85/15), que podrá visitarse hasta el 30 de octubre.

La idea de volver a encontrarse surgió en la reunión del 25 aniversario de la promoción. Según cuenta Martínez, la ilusión que compartían por la creación artística seguía viva, "como si una especie de hilo de oro nos uniese después de tantos años". A partir de ese momento empezaron a movilizarse, recopilando toda la información que tenían de la exposición y tirando del catálogo para localizar a todos los que participaron. De los 90 han conseguido reunir a 43, a los que además se han unido otros 10 compañeros que también fueron alumnos de la promoción pero que, por distintas razones, no participaron en la primera edición. "Por desgracia ya hay algunos que faltan, pero estamos muy ilusionados con el grupo que se ha formado. Ha venido gente de muchos sitios de España, como Salamanca o Tenerife", afirma Martínez, quien además destaca que "lo interesante es que se mezcle el trabajo de compañeros que se han dedicado casi exclusivamente a la producción artística, con el de otros que han optado por compaginarla con la docencia".

La temática de la exposición es muy variada, pues lo que une a todos estos artistas es que compartieron formación universitaria, pero luego cada uno eligió un camino diferente. Entre las obras presentadas lo que más abunda es la pintura, pero también hay esculturas, algunos trabajos de diseño e incluso una videoinstalación de una artista que trabaja en Ecuador. "Ha sido muy complicado poner en común 53 obras tan diferentes, que no coinciden ni en tamaño, ni en técnica. Pero creo que hemos conseguido un resultado muy interesante", señala el organizador.

Al tratarse de una muestra conmemorativa, desde la organización han querido traer un poco de aquellos años, y entre todas las obras se exhibe también el lienzo que en 1985 fue elegido por un jurado, formado por Manuel Ferrand, Miguel Pérez Aguilera e Ignacio Tovar, como el merecedor de una beca ofrecida por el Ayuntamiento de Sevilla. El afortunado fue Manuel Pérez Tapias, quien durante todos estos años ha guardado las actas y votaciones que le valieron aquel premio y que en esta ocasión cuelgan junto a su obra.

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