La historia más grande jamás montada

  • Casi 40.000 personas han visitado ya el espectacular belén de Bancaja, uno de los más grandes del mundo

Hasta el próximo 6 de enero, los sevillanos y visitantes de la ciudad tendrán la oportunidad de visitar en la Plaza de España el belén de Bancaja, uno de los más grandes del mundo, pero cuya espectacularidad no reside tan sólo en su tamaño.

Y eso que las cifras asustan: con 35 metros de ancho y nueve metros de largo, cuenta con 1.200 figuras y está montado sobre 75 mesas. En su realización, en la que se tardó seis años, se utilizaron 6.000 kilogramos de escayola, 3.000 de fibra de vidrio, 1.000 de esparto, 300 de pintura, 200 de clavos y 175 de cola. El lago lleva 2.500 litros de agua y en él figuran dos barcos de época de 1.60 metros de longitud. No es extraño que para su traslado en el recorrido itinerante que lo lleva por distintas ciudades españolas, entre las que Sevilla es la décima que visita, necesite 13 camiones tráilers.

Pero igualmente impresionante ha sido el detalle y el realismo con el que se ha representado Nazaret en la época en la época en la que nació Jesús. La fase de documentación se prolongó durante tres años desde que en 1990 Ramón Tamarit, un empleado de Bancaja, trasladó a la directiva, junto a otros compañeros, su ilusión por hacer este belén.

El resultado, una ingente cantidad de información basada en 52 libros sobre la vida de Jesús, por cuyos primeros años hace el belén un recorrido cronológico a través de cuatro escenas: la Anunciación en Nazaret, el Nacimiento de Jesús en Belén, la Adoración de los Reyes Magos y los pastores y la Huida a Egipto. Los ropajes que portan los habitantes de Nazaret, por ejemplo, han sido diseñados a partir de unas ilustraciones de William Hole, extraídas del libro Vida de Jesús, del padre José María Bover, s.j.

Así, José Luis Mayo y José Luis Catalá, los artistas autores del belén, han intentado resaltar detalles para ambientar los tres escenarios que representa el nacimiento de Bancaja: Nazaret, Belén y Egipto: la mezuzah, que era una pequeña capilla que se colocaba en las fachadas de las casas; el reloj de sol de la entrada a Belén, las pirámides de Gizeh...

También las personajes, a los que se ha intentado humanizar al máximo, están cuidados al máximo. José, por ejemplo, era maestro carpintero, y como tal tenía que llevar un distintivo, una pequeña viruta, sobre la oreja. Como curiosidad, la figura central fue sustraída por unos jóvenes gamberros, que la devolvieron ante la campaña pública que se organizó.

El belén fue expuesto por primera vez en 1996 en Valencia y ahora llega, una década después, a Sevilla, tras cosechar un enorme éxito de público en distintas ciudades españoles. Aquí no iba ser distinto y al día de ayer lo habían visitado más de 39.000 personas, que han podido disfrutar de este espectáculo en el que la luz y el sonido, con 30 focos y 30.000 vatios, son también una parte importante del efecto.

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