Crítica 'Searching for Sugar Man'

Un hombre llamado Rodríguez

Searching for Sugar Man. Documental, Suecia, 2012, 95 min. Dirección y guión: Malik Bendjelloul. Fotografía: Camilla Skagerström. Con: Stephen Segerman, Sixto Rodríguez.

Apenas dos discos (Cold fact, Coming from reality) editados en 1970 y 1971, sendos fracasos comerciales, y una leyenda negra para el mito: la del artista que se suicida en público, pegándose un tiro, inmolándose tal vez, después de un triste concierto de despedida. Esas son las pistas que dejó para los historiadores musicales un tal Sixto (Díaz) Rodríguez, un chicano que se ganaba la vida en la construcción hasta que un productor lo escuchó cantar (de espaldas) sus propias canciones en un local de Detroit.

Serio candidato a ocupar un lugar de privilegio entre los más memorables documentales rock y con un Oscar bajo el brazo, Searching for Sugar Man consigue, dentro de una ortodoxia propia del género, unas dosis de empatía y emoción que trascienden las evidentes limitaciones del formato para apelar a la vieja épica legendaria del rock'n'roll y a la idea de la justicia poética de la Historia con el working class hero.

Dirigido por el sueco Malik Bendjelloul, este documental de auténtica intriga detectivesca sigue la pista del dinero: el dinero que los productores y distribuidores sanguijuela escamotearon a un artista en estado de gracia que nunca supo que, en su momento, era toda una estrella... ¡en Suráfrica!

Searching for Sugar Man reconstruye la investigación que recuperó una joya oculta del folk-rock de los primeros años 70, a un auténtico poeta callejero y comprometido, un Dylan sin suerte que no se dio demasiada importancia y que volvió a las reparaciones y las chapuzas, a la política municipal incluso, después de que las cifras de ventas dictaran su sentencia de muerte en el negocio de la música.

El tiempo, la pasión y la distancia hicieron justicia: un fan incondicional surafricano, Stephen Sugar Segerman, lanzó la primera pista; un periodista musical cogió el testigo; ahora esta película resume con ejemplar dosificación del suspense y final feliz el fascinante periplo de redescubrimiento, el reencuentro con el público, la elocuente limpidez de un puñado de canciones de letras sobrecogedoras, mensaje profético y arreglos exquisitos que trabajan a ras de asfalto para alcanzar su lugar en la eternidad de la historia del rock.

Y por encima de toda esta increíble historia épica, el hombre: un Sixto Rodríguez que sigue viviendo en la misma casa familiar de un barrio obrero de Detroit, un tipo tímido y modesto que ocasionalmente sale de gira (pronto en el Primavera Sound) para contentar a los miles de seguidores que aún tararean su I wonder como el himno de una revolución que estaba por venir.

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