El cine árabe se queda huérfano tras la muerte del director egipcio Yusef Chahin

  • El realizador recibió en 1997 el Premio 50 Aniversario de Cannes por su trayectoria

A pesar de no ser un nombre muy conocido para el gran público, Yusef Chahin fue el cineasta que más aportó al cine árabe de la segunda mitad del siglo XX. Chahin murió ayer en El Cairo a los 82 años de edad tras pasar más de un mes en coma debido a una hemorragia cerebral.

Chahin nació el 25 de enero de 1926 en la ciudad mediterránea de Alejandría, en el seno de una familia cristiana de origen libanés. Como miembro de una minoría religiosa, centró su producción artística en la temática social y de denuncia, y mostró el lado negativo de su sociedad.

Entre sus 44 producciones destacan algunos de los filmes más conocidos de Egipto, como Al Ard, que aborda el feudalismo en este país antes de la revolución de 1952, pero también algunas de las películas más polémicas. Chahin narró en sus trabajos algunos de los grandes acontecimientos históricos de Oriente Medio, como la reconquista de Jerusalén por los musulmanes en Al Naser Salehedin y la expedición de Napoleón a Egipto a finales del siglo XVII en Wadan Bonapart. Su filme Iskandiriya ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín en 1978, en cuya lista de participantes Chahin apareció en repetidas veces. En el Festival de Cannes alcanzó uno de los momentos culminantes en su carrera, cuando recibió en 1997 el premio 50 Aniversario por el conjunto de su obra artística. Su última andadura por los festivales internacionales fue con Heya Fauda, vista en 2007 en Venecia.

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