La imaginación cabe en una lata

  • El fotógrafo israelí Ilan Wolf imparte desde ayer en la Facultad de Comunicación de Sevilla un taller sobre las posibilidades creativas de la cámara oscura

"Cualquier espacio puede convertirse en una cámara oscura -explica Ilan Wolff-. Yo puedo utilizar algunas muy grandes, como mi furgoneta, pero los alumnos del taller van a trabajar con cajas pequeñas, concretamente con latas de uno, dos y tres orificios". Atendiendo a su explicación sobre el seminario que imparte desde ayer y hasta el próximo día 14 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, La magia del fotograma y la técnica de la estenopeica, se entiende mejor la definición que de él hace Pablo Juliá, director del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) y profesor de Fotoperiodismo en la misma facultad: "Wolff es el mago de la fotografía. Si muchas de las tendencias en esta disciplina están aún por hacerse, aquí van a tener los alumnos del taller la oportunidad de entusiasmarse: pura magia".

Descendiente de alemanes nacido en Nahariya (Israel) en 1955, Wolff ha encontrado en el desarrollo personal de las primitivas técnicas fotográficas la piedra de toque que le ha permitido elevar su figura sobre el concurrido grupo de creadores visuales. En efecto, su trabajo apenas encuentra parangon en un escenario digitalizado entre el click de la cámara y el click del ratón frente al ordenador. Su opción, simplemente, es otra. "La idea es transmitir que para hacer fotografía no necesitamos ninguna máquina ni ninguna tecnología. Que con nuestras manos y con nuestra energía, con nuestra imaginación, podemos hacer magia", afirma convencido.

Revelados con agua caliente y aceite; inmersión de piedras en las cubetas y torsión del papel sensible durante el positivado para deformar la imagen; superposiciones de distintas instantáneas utilizando cajas con varios orificios; creación de panorámicas de 360 grados usando latas redondas con cuatro agujeros... Las posibilidades vislumbradas por el israelí, residente ahora en Francia tras haber vivido en distintas ciudades de Europa y Estados Unidos, a partir de los principios fotográficos originarios parecen, de momento, encontrarse lejos de cualquier límite.

Fruto del convenio suscrito por el CAF y la Universidad de Sevilla, los 20 alumnos seleccionados para el taller entre las 50 solicitudes presentadas aprenderán "la base de las técnicas fotográficas basicas", comenta Wolff rizando el rizo. "Trabajaremos en estas técnicas desarrollando nuevas ideas -añade-, como el pinograma, que mezcla la cámara oscura y el fotograma; el calorigrama, que es el fotograma tratado con calor y sin luz; y el naturgrama, en el que utilizaremos diferentes emulsiones químicas para lograr texturas distintas". El trabajo de los alumnos participantes será expuesto tras la conclusión del taller.

Juliá apunta que esta colaboración con la Hispalense es sólo la primera de una serie de actividades que el CAF, con sede en Almería, quiere realizar por toda Andalucía, aunque no oculta su ilusión porque "la primera" se celebre en Sevilla y en la facultad donde es profesor. Por su parte, Francisco Sierra, decano de Comunicación, confía en que esta colaboración sea continua e incluso apunta su deseo de que Wolff imparta un seminario durante el próximo curso para los alumnos de posgrado.

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