El malagueño ilustrador

  • La Casa Natal exhibe hasta el 21 de septiembre 23 de las mejores ilustraciones que Picasso hizo de libros por encargo, entre los que destacan los aguafuertes de una edición de 1971 de 'La Celestina'

Cuando el genio comenzaba a despuntar , sus amigos escritores y editores supieron intuir en sus dibujos los trazos de un genio. Presionaban al artista, porque sabían que un libro acompañado de un grabado suyo adquiría un inmenso valor. En la época de la eclosión de los libros ilustrados, Pablo Ruiz Picasso fue también uno de los primeros en acercarse a este mundo. Ilustró 156 libros que fueron publicados entre 1905 y 1974, un año después de su muerte. La Fundación Casa Natal cuenta con 43 de estos títulos, 20 de ellos cedidos por Christine, la nuera del artista. Ahora una veintena de estas piezas se exhiben hasta el 21 de septiembre a modo de tesoros bibliográficos, algunos de ellos nunca exhibidos hasta ahora.

"Abarca todos los estilos, desde su periodo cubista, al clásico, el surrealismo y el lenguaje sígnico", explicó ayer Lourdes Moreno, directora del centro. Se trata de litografías, grabados, aguafuertes y aguatintas de tiradas muy reducidas y esmerada presentación.

Más de seis décadas compaginando su faceta de pintor con la de ilustrador permite apreciar en el recorrido por su colección su evolución artística. Así, se pueden contemplar ejemplos del mejor cubismo, como los libros Le siège de Jérusalem (1914) de Max Jacob y Du cubisme (1947) de Albert Gleizes; así como Le ballet, de Boris Kochno (1954), Poemas y litografías (1954), o Contrée (1944), estos últimos inéditos. Entre las piezas estrella, Moreno destacó las ilustraciones de una edición de 1971 de La Celestina de Fernando de Rojas.

La muestra se completa con imágenes fotográficas donde se ve al pintor malagueño trabajando en algunas de estas ilustraciones como los aguafuertes del libro Le chef-d'œuvre inconnu de Ambroise Vollard

Esta colección de libros se inició en 1992 con la donación realizada por Christine Ruiz-Picasso de diez ejemplares pertenecientes al periodo 1947-1960, que fue ampliándose en años sucesivos hasta formar una de los más amplios conjuntos de bibliografía picassiana presentes en España

El trabajo del malagueño en este campo no llegó a formar un corpus homogéneo. Desde autores clásicos a contemporáneos, libros ilustrados en solitario o compartidos con otros artistas, por encargo de editores o de sus amigos escritores. En ellos experimenta con técnicas como el grabado calcográfico, en todas sus variantes, hasta el fotograbado. La selección que ahora se exhibe, y que dará paso al próximo Octubre Picassiano en la Casa Natal, es un botón de muestra de las distintas posibilidades de ilustrar un libro en el siglo XX.

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