De la mina a Honolulu

No sabemos bien si los distribuidores de esta cinta japonesa, ganadora de todos los premios cinematográficos oficiales en su país (sic), han decidido estrenarla en España animados por el reciente furor por el baile que nos demuestra el éxito de programas televisivos como Mira quien baila o Fama.

Lo cierto es que, con o sin coartada, Hula Girls viene a cubrir de forma poco honrosa la cuota de cine nipón estrenado entre nosotros con una muy poco interesante -por lo que cuenta y por cómo lo cuenta- historia ambientada en el Japón rural de los años sesenta.

Basada en hechos reales (¡glups!), la cosa va como sigue: el pueblo de Iwaki ve desmantelarse su industria minera para convertirse en una suerte de parque de atracciones hawaiano (sic) que revitalice la economía de la zona. La atracción principal del parque será la danza hula (sic), para lo que se contrata a una profesora de Tokio dispuesta a enseñar este baile a las hijas de los mineros. La maestra, antigua estrella de la danza de duro carácter, menosprecia la mina y a las chicas, pero poco a poco comienza a revivir la pasión por el baile gracias al esfuerzo y ejemplo de sus alumnas.

Más cantada que bailada desde el minuto cinco, Hula girls adolece de un esquema televisivo y bienintencionado que no pasaría la prueba del algodón de las parrillas menos exigentes. La cosa no es obstáculo, al parecer, para que, contra viento, ingenuidades y marea, asistamos a una sucesión de pintorescas estampas (menos cómicas de lo que se pretende) de baile, superación y éxito entre estereotipos prestados y un trasfondo social de pacotilla que sonrojaría al sindicalista con el corazón más sensible del planeta. Ver para creer. Mejor, bailar para olvidar.

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