"Soy una mujer con inquietudes, que no sabe nada"

Ha logrado superar todas las expectativas con las que sueña una modelo. Incluso, ha encontrado el amor junto a un hombre tan deseado como Cameron, con quien vive oficialmente en Nueva York aunque viaje constantemente por todo el mundo. Almudena Fernández participó recientemente en el certamen Andalucía de Moda, uno más de sus incesantes compromisos profesionales a los que ella responde siempre con amabilidad y una sonrisa.

-Lo suyo es ir sin parar de un sitio a otro. ¿No se cansa?

-No. Es el plan de todos los días. Llevo desde los diecisiete años, es decir, doce así. Se ha convertido en mi rutina hasta tal punto que me canso más cuando permanezco unas semanas seguidas en un mismo sitio. Si lo otro no ocurre, me pregunto: "¿qué está pasando?". Lo mismo, cuando tenga sesenta años descanso. Me siento una persona afortunada y soy muy vitalista. Sería desagradecido por mi parte decir que no a todos estos proyectos.

-Pero eso afectará al resto de sus prioridades, ¿no? Por ejemplo, a su pareja...

-Soy consciente de que Cameron y yo tenemos un tiempo determinado, pero lo aprovechamos. Ahora vamos a terminar un documental rodado en un treinta por ciento en EEUU y, el resto, en la India, hacia donde marcho. El ritmo que llevo me gusta y no me lo planteo otra manera.

-Cameron practica el budismo y, por lo que me dice, se dirigen a una tierra muy espiritual... ¿Es creyente?

-No, no tengo religión.

-Entonces, ¿no hay más allá?

-No lo sé y, como no lo sé, no lo puedo creer. Supongo que es probable que exista algo más grande y en eso sí tengo fe. La naturaleza, por ejemplo, que nos ofrece estar vivos. En su energía sí tengo confianza.

-El amor tampoco se ve...

-Sí, claro. El amor se ve en gestos, en formas. Y no sólo de tu pareja. Una persona, con una sonrisa, lo hace evidente.

-¿En qué se basa su relación sentimental con Cameron?

-La verdad es que tenemos un estilo muy parecido. Nada pasa por casualidad. Vemos las cosas de una misma manera, pasamos tiempo juntos y analizamos así la realidad de forma más objetiva. También, con los disgustos diarios, entiendes más a la otra persona. Sabes cuál de los dos puede estar equivocado y qué pensamientos te han llevado a según qué conclusiones. Además, al final te coges con más ganas.

-Desde fuera, parece que lleva una vida perfecta...

-No, perfecta no. Hay mucha gente que no podría soportar este ritmo. Cada uno toma sus decisiones. Yo he tomado el camino de aprender, de hacer cosas más inusuales y eso es perfecto para mí. Un árbol sí que es la perfección. Da tanta energía...

-¿Piensa en el momento en el que deje su profesión?

-Mi trabajo es importante pero no es lo único. Si sabes aprovecharlo, te dura más. Todavía me queda mucho por conseguir. Estoy en mi primera etapa. En todo caso, me dedicaría a la interpretación.

-Ante el espejo, ¿qué ve?

-Me veo a mí y depende mucho de cuando me mire. Una mujer con muchas inquietudes que no sabe nada.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios