Cuando la música es un placer

  • Las Buenas Noches presenta el próximo viernes en directo, dentro del ciclo 'Sevilla Indiferente', su álbum 'Aventuras domésticas'

El nombre de Las Buenas Noches venía sonando en la escena local de música independiente desde hace casi un par de años, pero fue a finales del pasado mes de agosto cuando su primer disco, Aventuras domésticas, constató que lo que se había gestado durante ese tiempo era algo realmente original: doce canciones de difícil categorización, entre el folk fronterizo y la reinterpretación de sones de la tradición popular -del blues a la copla-, enfrentadas con un amplio arsenal instrumental -charango, pianos de juguete, ukelele, banjo, dobro, xilófonos, cuatro, guitarras acústicas y eléctricas, bajo, contrabajo, batería...-.

La sorpresa fue, además, doble, pues más allá de una bonita y muy limitada edición física en CD bajo licencia Creative Commons, vendida a precio irrisorio en contados establecimientos de la ciudad, la banda puso el álbum en descarga directa y gratuita a disposición de cualquier interesado en su página web (www.lasbuenasnoches.com). "Nuestro interés está en hacer música y en compartirla, y la mejor manera de hacerlo era así", dice Rubén Alonso, cantante y guitarrista de una formación que también llamó la atención por integrar a creadores bien conocidos en otras disciplinas, como el dibujante Miguel Brieva (guitarras) y el videoartista Daniel Cuberta (batería).

"Guardar tus canciones en un cajón esperando que te llame una discográfica es algo bastante tonto. Mejor las regalas", afirma el último. "Nunca nos hemos planteado esto como un negocio", apunta el primero, quien no obstante hace hincapié en la importancia del objeto -diseñado e ilustrado por él-, aunque no sólo para el coleccionista -"quien quiera escucharlo, al fin y al cabo no tiene más ir a a nuestra web y bajárselo", dice-, sino también para el propio grupo. "Estuvimos mucho tiempo debatiendo si lo que teníamos que hacer era ensayar más para tocar en directo o grabar las canciones, tener algo, una cosa que simbólicamente significara un paso adelante. Siempre insistí en hacer el disco porque eso genera confianza", explica Brieva.

Aventuras domésticas fue así el acta de nacimiento como banda de lo que hasta entonces había sido una reunión más o menos informal de amigos divirtiéndose con la música. "Dio la casualidad de que otro amigo común, Enrique de Justo, de Lavadora, se quedó sin grupo y quería montar un nuevo proyecto. Y pensó en nosotros. Lo que ocurrió al final es que por cosas del destino él se fue y nosotros nos quedamos", recuerda Alonso.

Los que se quedaron crecieron luego con la incorporaciones de Dani Matas (guitarras) y el madrileño Camilo Bosso (contrabajo). "La argamasa perfecta la hizo el contrabajo", defiende Cuberta. El resultado es el complejo entramado armónico, culminado por la voz de Rubén Alonso, del que hacen gala las canciones de Aventuras domésticas. "Rubén se compró un banjo, un dobro... Yo me compré un charango en Bolivia, un cuatro en Venezuela... Dani se compró instrumentos turcos... Cuando estás ensayando a veces te pones con el instrumento más raro a ver qué sonido sale", comenta Brieva. De esa búsqueda de sonoridades, no tanto extrañas como quizás abandonadas por la música pop, extrae Las Buenas Noches buena parte de su atractivo. "Creo que por un lado surge de nuestra fascinación por la música. Hay algo de fronterizo, que está tanto en los gustos como en las intenciones. Y también está nuestra fascinación por los instrumentos", explica Alonso en referencia al sello particular que la banda ha logrado.

No obstante, y pese a la distancia estilística, no faltan las comparaciones con otra de las grandes revelaciones recientes de la música sevillana, Pony Bravo. Ambas bandas comparten afición por el folclore, inclinación por encontrar su propia voz, una llamativa iconografía -los montajes infográficos de Daniel Alonso en Pony Bravo y los dibujos de Brieva en Las Buenas Noches- y la opción de editar sus trabajos con licencias Creative Commons. Además Rubén y Daniel Alonso son hermanos, y sus timbres de voz, similares. "Creo que si nuestro cantante fuera otro el tema sería distinto -afirma Brieva-. Los Pony también tienen un flirteo con lo folclórico, pero pienso que la comparación tiene que ver sobre todo con el timbre de voz de los dos. Sin descartar la sintonía mental que tenemos, creo que ellos tiran por un camino más rockero y nosotros por otro más acústico".

Tampoco se sienten parte de escena alguna -"la verdad es que entre nuestros amigos hay pocos músicos", señala Cuberta-, aunque sí reconocen la llamativa aparición durante los últimos tiempos de otras bandas igualmente inclasificables. Quizás sea ese hecho la única seña de identidad que comparten. "Pony Bravo, O Sister!...", dice Cuberta. "Orthodox", comenta Brieva, quien considera que "a pesar de parecer a veces una ciudad embalsamada, creo que en Sevilla hay mucho talento".

Con O Sister!, la encantadora formación de jazz vocal puesta en pie por la cantante Paula Padilla, y centrada en un repertorio de antiguo swing y dixie, compartirán el próximo viernes algo más: el escenario del Teatro Virgen de los Reyes, donde ambos grupos actúan dentro del ciclo Sevilla Indiferente.

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