Una nítida foto de Pessoa

  • El poeta onubense Manuel Moya traduce para Páginas de Espuma los relatos completos del escritor portugués.

El "inclasificable, por plural y heterogéneo" Fernando Pessoa ofrece su perfil más "desconocido, directo y transparente" en sus cuentos, según su traductor, el poeta onubense Manuel Moya, que ha preparado la edición de los relatos completos del portugués para Páginas de Espuma. 

En un volumen de casi medio millar de páginas, esta edición de los Cuentos de Pessoa reúne 58 relatos, de los que, según Manuel Moya, no se habían traducido al español ni diez: "Básicamente aquí se habían traducido El banquero anarquista, La hora del diablo y Una cena muy original y poco más; luego, claro, están sus novelas policiales, las de Abílio Quaresma, pero eso ya es otro género". 

Sobre cuántos de ellos pueden darse por terminados, el traductor apunta: "Casi todo lo que conocemos de Pessoa está incompleto; divina incompletud, que diríamos; sus cuentos no son una excepción, lo que acaso lo hagan más interesantes, porque en ellos advertimos los andamiajes, las fórmulas, su taller, por así decir; y eso es inusual y magnífico". 

Según Moya, Pessoa sólo publicó media docena de estos relatos en vida, "el más conocido de ellos es El banquero anarquista, cuya peripecia, en fin, cabe en su título". Sobre qué rasgos definen a los heterónimos cuentistas y qué diferencias hay con los heterónimos poetas de Pessoa, Moya señala que "Pesooa era un soñador; más que las personalidades le interesan los mundos; él es un creador de sueños o de mundos y sus heterónimos son personajes llegados de esos otros mundos, con los que él dialoga; para él eran más reales que algunos de sus vecinos". 

Moya recuerda que "los primeros pasos de Pessoa los hace a través de narraciones cortas; desde muy joven leyó a los escritores anglófonos, como Dickens, Chesterton, Conan Doyle, Poe, O'Henry... y ahí, por decirlo así, comienza todo; aunque anduvo por otros caminos, nunca dejó de escribir cuentos y novelas policiales; sus cuentos proyectan un Pessoa más íntimo si cabe". 

Tampoco dejó de escribir y de corregir cuentos: "Pessoa es un tipo que siempre fluctuó entre muchos mundos o muchos sueños; siempre estuvo muy preocupado por la locura y los cuentos le valen como ejercicios de introspección, casi de autoanálisis". 

Moya califica de "sorprendente" que "a nadie se le haya ocurrido hasta ahora recopilar todos sus cuentos", no existe en el mundo una edición como ésta; ni siquiera parecida; por primera vez ven la luz todos sus cuentos conocidos; por eso no hay reparo en afirmar que se trata de un acontecimiento literario". 

De la inclusión de algún fragmento del Libro del desasosiego en este volumen, Moya indica que "en sus comienzos, éste fue un conjunto de ficciones muy mediatizadas por las visiones vanguardistas que por ese entonces interesan a Pessoa", por lo que los fragmentos escogidos como tales cuentos, según Moya, "guardan una fuerte impronta ficcional". Pero matiza que el Pessoa cuentista es diferente: "Sin ser el del Desasosiego plantea cuestiones distintas; estoy convencido de que será una grata sorpresa para sus lectores". 

Traductor también del Libro del desasosiego y de la poesía de Pessoa y de la de sus heterónimos, Moya señala que estos Cuentos le han ayudado "a ver más en el interior del hombre; son como una foto más nítida de Pessoa, incluyendo la fragmentación y todo eso que lleva su sello más personal; todo lo que verdaderamente preocupó a Pessoa está ahí caligrafiado y analizado a conciencia". 

Sobre las dificultades de la traducción ha señalado que "traducir a Pessoa es difícil porque fue amontonando sus manuscritos, porque continuamente corregía, tachaba, sobrescribía, porque su caligrafía es a veces endemoniada".

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