Una novela "del siglo XXI" con 'Sabor a chocolate'

  • José Carlos Carmona publica su nuevo libro, ganador de la tercera edición del Premio Universidad de Sevilla

Hace dos semanas, José Carlos Carmona supo que iba a ser padre. Si la noticia hubiera llegado dos años antes seguramente no habría escrito Sabor a chocolate, la obra que le valió el XIII Premio de Novela de la Universidad de Sevilla y que edita Punto de Lectura. Una vez terminado el libro, Carmona, profesor de la Hispalense y músico, se dio cuenta de que había estado hablando de su "propia preocupación" al respecto y del "esfuerzo que han hecho muchas generaciones anteriores para sacar adelante a sus hijos".

Arturo Pérez-Reverte, presidente del jurado del certamen, le dijo a Carmona que la suya era una novela que le hubiera encantado escribir. Nacido en Málaga en 1963 y autor de Pararse a pensar, El arte perdido de la conversación y Cuentos para después de hacer el amor, Carmina apostó en Sabor a chocolate, una obra fruto de la "experimentación", por un cambio de rumbo en su apuesta narrativa que por ahora le ha salido bien. Punto de Lectura ha editado 80.000 ejemplares del libro, aunque su compromiso con la Hispalense contempla la publicación de sólo 5.000. "Esto me supera un poco, la verdad", admite.

En la novela, una historia de amor y soledad y de destinos entrecruzados a lo largo de todo el siglo XX, el autor se reconoce, de una manera u otra, en todos los personajes, desde el maestro de ajedrez que también dirige orquestas de música al modesto empresario que acaba construyendo un emporio chocolatero, pasando por el aventurero suizo que viaja a Washington para rescatar a su hermana de la desdicha matrimonial y ya no regresa nunca, atrapado por la efervescencia de los jazz clubs de Estados Unidos, donde prueba suerte como pianista.

"Todos los personajes que luchan por sus sueños tienen algo que ver conmigo. Los que, como los de la novela, luchan a largo plazo. Me gusta el trabajo pequeño y permanente", dice Carmona, que comenzó a escribir sabiendo solamente un nombre, Eleanor Trap. Sí tenía muy claro el planteamiento formal: "Capítulos cortos, frases cortas, poca adjetivación, poca descripición, mucha acción. Una novela fragmentaria, muy ágil, con hálito poética, con esa sensación gustosa de las frases con ritmo y musicalidad". Tres libros y un par de escritores a los que admira, según explica el propio autor, han sido fundamentales para el acabado de Sabor a chocolate: Seda, de Alessandro Baricco, Todas las mañanas del mundo, de Pascal Quignard, y La tarde de un escritor, de Peter Handke, por un lado; y en general la poesía de Bukowski y Carver.

Carmona ha tratado además de escribir una novela en sintonía con estos tiempos. Y cree que lo ha conseguido, basándose al menos en el decálogo que publicó en El País Vicente Verdú sobre las presuntas condiciones sine qua non para la "supervivencia" de la novela. "Sabor a chocolate es anterior a ese artículo, pero me parece que responde a ese modelo, que es una novela del siglo XXI, apropiada para las personas acostumbradas a las pantallas y a los móviles, aunque con la profundidad de la literatura del XIX", afirma Carmona, responsable de cursos sobre cine y creación narrativa que le ayudan, dice, a "organizar" su "pensamiento literario".

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