Un nuevo punto de encuentro para el arte en el centro de Sevilla

Una selección de 25 obras de creadores consagrados como Guillermo Pérez Villalta o Concha Ybarra y jóvenes talentos como Alberto Ceballos, Enrique Quevedo y Pablo Fernández Pujol abre hoy las puertas de un nuevo espacio expositivo en el casco antiguo de Sevilla. Se trata de la sala Álvarez Quintero, situada en la calle del mismo nombre dentro de una casa construida a principios del siglo XIX, y primera aventura como galerista de Raquel Jimeno. La directora de la galería anunció ayer que iba a caracterizar a Álvarez Quintero "una fórmula híbrida. En las exposiciones apostaremos más por lo contemporáneo, pero en los fondos de la galería [a los que se dedicará una de las estancias] habrá para todos los gustos, porque sabemos que Sevilla es una ciudad dura en el tema del arte contemporáneo".

La dinámica del nuevo recinto, según Jimeno, "focalizará a la gente joven, a autores que tienen currículum y trayectoria, pero no habían expuesto individualmente hasta ahora". Por esto, los primeros meses de vida de Álvarez Quintero se programarán muestras de Fran Mora (Valverde del Camino, 1979), que plantea variaciones sobre el paisaje a través de una pintura definida como intuitiva y expresiva; Ignacio Algarín (Sevilla, 1975), que presentará tres series de diferentes motivos; Fernando Daza (Sevilla, 1979), quien evoluciona de su interés por la mitología clásica hacia formas orgánicas abstractas; y Paola Villanueva (Sevilla, 1985), que hablará de la proximidad entre lo animal y lo humano.

Asimismo, el espacio nace con la pretensión de "acercar el arte contemporáneo a la gente. Nos gustaría que todo el mundo pudiese tener algo especial en su casa, que no viesen el arte como algo inaccesible", asegura Jimeno, que por ello ofrece a los clientes una variada gama de precios. Dentro de esta línea de vincular el arte a la sociedad, desde Álvarez Quintero se definen "abiertos a la organización de talleres que den vida y movimiento a la galería". Igualmente, los responsables del recinto se comprometen a exponer trabajos de colectivos sociales con necesidades especiales.

Abierta, según sus propietarios, tanto al compromiso con el entorno como a las propuestas lúdicas, Álvarez Quintero se marca cumplir la descripción que hizo Pérez Villalta de una galería, "un espacio sacrosanto, de meditación, de belleza, donde poder conectar con mundos más sutiles".

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