"No soy muy proclive ni a la melancolía ni al sentimentalismo"

  • La de hoy en Sevilla será la tercera actuación de Luz Casal dentro de la gira de su disco más reciente, 'Vida tóxica' · Tras superar un cáncer, la cantante vive ilusionada el reencuentro con el público

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A Luz Casal le gusta, siempre que tiene posibilidad, llegar un día antes al lugar donde tiene que actuar e ir haciéndose así con el escenario, la gente y el ambiente. "La temperatura aquí es maravillosa", confesaba ayer recién aterrizada en Sevilla y con la mirada puesta ya en el Teatro Lope de Vega, escenario en el que, esta misma noche a las 21.00, podremos verla en un espectáculo intimista a mitad de camino entre lo acústico y lo eléctrico.

Vida tóxica es el título de su trabajo más reciente y Sé feliz, su primer single. Once canciones publicadas nueve meses después de una repentina y urgente retirada en el mismo punto, Elda (Alicante), escogido para reanudar, hace diez días, la amplia gira que durante medio año la llevará por cuarenta puntos diferentes de nuestra geografía. Un nuevo horizonte de éxitos para esta mujer que ha superado el cáncer y que, vuelve dispuesta a convencer con sus nuevos temas y, cómo no, con el obligatorio repaso a su importante trayectoria.

-Parece, por el cariz de estas nuevas presentaciones, que se trata de una gira especialmente sentimental, ¿no?

-(Risas) No. No soy muy proclive a la melancolía ni al sentimentalismo. Con el álbum he intentado abstraerme de mi situación de salud y, cuando ya me sentí fuerte, retomé las actuaciones precisamente en el sitio donde lo había dejado. Vamos a espacios pequeños, teatros y palacios de congresos y, eso sí es normal, las dos ciudades por las que he pasado conllevaban una cierta carga emotiva. Lo tengo en cuenta pero no me sirve ni como recorte, ni como acicate, ni tampoco lo revierto en la música. Si no, los conciertos serían como un valle de lágrimas (risas). Lo que sí es curioso es que, además, la segunda visita ha sido Avilés, un pueblo donde pasé los primeros quince años de mi vida y que, evidentemente, me traía muchos recuerdos.

-En la presentación ante el público, al menos el día del estreno, utilizó un esmoquin. ¿Por algún concepto estético concreto?

-Era más un chaqué y resulta más llamativo por lo del pelo corto, ¿verdad? Siempre me ha llamado la atención la dicotomía chico/chica. Es una de las realidades de la sociedad aunque, despues, suelo hacer como en las bodas. Si puedo cada día, estreno. Me gusta pisar cada escenario con sensación de novedad. Los fieles que me siguen, agradecen verme diferente.

-Entonces, ¿piensa sorprendernos en el Lope? ¿Tiene algo especial preparado?

-No se puede contar (risas). Veremos a ver cómo me levanto por la mañana. Va muy en función de eso...

-¿Cuánto tiempo llevaba sin actuar en nuestra ciudad?

-No me acuerdo exactamente pero la última vez fue en La Cartuja y, entre la gente, estaba Silvio. Todo el mundo me preguntaba: "¿Cómo es que ha venido a verte? Es muy raro que haya salido". El caso es que fue estupendo y, al acabar, proseguimos la noche juntos. Eso sí que supuso un triunfo. Después he venido en muchas ocasiones porque tengo buenos amigos aquí. La última fue una escapada, en pleno tratamiento, hace cuatro o cinco meses.

-¿Cambia mucho para usted el que, a la hora de actuar, el escenario sea uno pequeño -como el de hoy-, a otros espacios más multitudinarios?

-Al Lope de Vega he venido a ver otros espectáculos pero no a actuar. De todos modos, en la banda estamos acostumbrados a todo tipo de aforos. Hemos tocado ante más de 50.000 personas, en mitad de la calle, en un campo de fútbol, salas pequeñas... En mi caso, poner límites no es un problema. Cada espacio tiene su atractivo. Yo he asistido a espectáculos de rock sentada. De hecho, el primero al que fui, en Inglaterra, fue así. Lo hacemos con el mismo fervor con independencia del lugar. Contamos con un buen equipo, el mejor, y un montaje de luces que, por las reacciones, creo que es estupendo. En cuanto a los temas, haré nueve de Vida tóxica, que ya de por sí es una apuesta fuerte, y el resto pertenecerán a otros trabajos anteriores. El repertorio es amplio y sería doloroso para mis más incondicionales no poder escuchar ciertas canciones.

-Ha evolucionado usted de una forma muy coherente. ¿Podría explicar cómo lo ha conseguido?

-Supongo que por una mezcla de muchos elementos. La gente agradece mi entrega, mi honestidad y otras cosas que se me escapan. No me planifico los trazos de las cosas que nos suceden. He demostrado en cada una de mis grabaciones lo mejor que sabía. Luego, he ido intentando pulir lo más interesante y quitar lo que menos me aportaba como intérprete y compositora. Y, por qué no, también he tenido la suerte de caer simpática (risas).

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