En los pueblos también se estudia

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"El esfuerzo merece el reconocimiento", decía ayer el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Juan Jiménez y Martínez, para explicar la iniciativa de los premios a los mejores expedientes de Bachillerato de la Fundación de los Municipios Pablo de Olavide, cuyo acto de entrega se celebró ayer en el rectorado de Montequinto.

Alumnos, familiares e incluso alcaldes de las localidades pertenecientes a la Fundación de Municipios poblaban ayer los asientos del salón de actos hasta que Francisco Oliva, secretario del patronato de la misma -y un antiguo "alumno diez", según desveló el rector- leyó la relación de premiados que dio lugar a la entrega de los premios.

Los premiados fueron, por Sevilla, Eduardo Rodríguez Arbolí (Colegio Tabladilla), Daniel Costa Blanes (I.E.S. Murillo), Laura Mejías Climent (I.E.S. Martínez Montañez), Rosa María Fajardo Rodríguez (Colegio Santa Joaquina de Vedruna) y Javier Lara Peinado (Colegio del Buen Pastor).

Además, por Dos Hermanas, Robert Szymyslik y Adrián Sánchez Vegas (Colegio Alminar); por Cañada Rosal, Laura Rúger Jiménez (I.E.S. Luis Vélez de Guevara); por Carboneros, Manuel Martínez Fernández (I.E.S. Pablo de Olavide); de Fuente Palmera, Ramón J. Cuesta Pérez (I.E.S. Colonial); de Guarromán, Cristina Arcas Noguera (I.E.S. María Bellido); por La Carlota, Francisco Javier Pulido Escribano (I.E.S. Nuevas Poblaciones); Cristina Selfa Prada (I.E.S. Nicolás Copérnico), de La Luisiana; Alicia Fernández-Gallego Casilda (I.E.S. Martín Halaja), de La Carolina; Inmaculada Gómez Cañas (I.E.S. Carlos III), de Prado del Rey; Sebastián Alcaide Alcaide (I.E.S. Francisco de los Ríos), de San Sebastián de los Ballesteros, y Ascensión Andrés Garrido (I.E.S. Pablo de Olavide), de Santa Elena.

Asimismo, en el mismo acto recibió el II Premio Ensayo de Pablo de Olavide, el espíritu de la Ilustración, Diego Téllez Alarcia, profesor del Área de Historia Moderna del Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad de La Rioja, por su obra La España discreta del ministro olvidado. El Ministerio Wall.

Al que casi olvidan es a Daniel Costa, que por una confusión llegó un poco tarde. Con una nota media de 10 en el Bachillerato, ya había logrado el Premio de la Escuela de Ingenieros, con una beca de cinco años para pagar sus estudios de Ingeniería Aeronáutica. De su paso por el Instituto, sólo tenía buenas palabras. "Allí destacan en las letras, pero las Ciencias no le van a la zaga ¿Peor nivel en la enseñanza pública? Sinceramente, creo que no".

Tampoco tenía quejas de la enseñanza privada Eduardo Rodríguez Arbolí, alumno de Tabladilla, de cuya formación "en todos los sentidos" estaba más que satisfecho. Eso sí, su llegada a Medicina, pese a tener una nota media superior al 9.5, estaba siendo, confiesa, "durilla. Tenemos que estudiar bastante más que antes".

Ni siquiera Robert Szymyslik, con su larga melena, que al abrazar a su compañero del Colegio Alminar, Adrián Sánchez, casi deja fuera de la foto a la concejal Carmen Gil, pone pega alguna a la educación recibida. Este joven de Montequinto de origen polaco, que estudia en la Olavide Humanidades y Traducción e Interpretación, no olvida a los profesores. "Somos un binomio", asegura.

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