El quinteto de Payton: 'groove' y controversia

XIII Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla. Músicos: Nicholas Payton (trompeta, voz), Lawrence Fields (Fender Rhodes, piano), Vicente Archer (contrabajo), Marcus Gilmore (batería), Daniel Sadownick (percusión). Lugar: Teatro Alameda. Fecha: Viernes 14 de mayo. Aforo: Lleno.

Concierto polémico el de anoche. Empecemos por el argumento en que todos, detractores y admiradores, coincidíamos: sobró buena parte de la no muy afortunada intervención vocal de Payton. Demos ahora en parte la razón a los detractores: por momentos -y la balada Blue es un buen ejemplo de ello-, Payton se hace empalagoso. Y, al fin, digámoslo alto y claro: a pesar de todo, nos gustó el concierto. ¿Sería el contagioso groove, la rítmica del tándem formado por Gilmore y Sadownick, las líneas de trompeta que, superando el frío virtuosismo de los Young Lions, se dirigían a Nueva Orleans cargadas ya para siempre, irremediablemente, de melancolía? Ni el Katrina dejó a nadie indiferente (a excepción, claro está, de la inoperante Administración Bush), ni los años comprendidos entre Kind Of Blue y Songs In The Key Of Life pasaron en balde.

Payton regresa a Nueva Orleans (y viene para quedarse, según confiesa en esa parade, I'm gonna stay in New Orleans, que deja, para el final, buen y festivo sabor de boca) con muchas cosas bajo el sombrero (su Into the Blue y esos temas que escuchamos anoche, Let It Ride o The Crimson Touch, son continuación coherente de Sonic Trance).

No se escandalice nadie, a estas alturas, si los solos de Payton se pierden de vista sin haber coronado la cima: salvando las distancias, ¿es que nos olvidamos de, al menos, la mitad de la discografía de Miles Davis (y no sólo la más inconsistente)? Tampoco se lleven las manos a la cabeza por esa percusión subrayando los acentos -haciendo, por cierto, algo más que hip-hop-jazz, para variar-, porque aquello parezca hortera. Un amigo decía con gracia que Payton se escora peligrosamente hacia Lionel Richie. Yo diría, más bien (pero sin gracia), que Payton retoma la tarea emprendida por gente como Donald Byrd a comienzos de los 70 y que aporta algo nuevo en tan trillado camino.

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