Un refugio para la cultura a '21 grados'

  • El Cicus presenta su ciclo veraniego, una cita ya indispensable en el calendario de la ciudad y que tendrá como grandes ejes el cine y los conciertos

Por octavo año consecutivo, y como es habitual con el cine como eje principal de la amplia y diversa oferta, el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) acogerá desde la próxima semana una nueva edición de 21 grados, un ciclo ya indispensable en el calendario cultural veraniego de la ciudad. La música será otro "gran motor" de la oferta, como apuntó ayer en la presentación de la misma el director del Cicus, Luis Méndez.

Entre las novedades se encuentra el avance de una iniciativa, que bajo el título provisional de Conversaciones, invitará a artistas de distintas disciplinas a comentar con el público la manera en que viven sus procesos de creación; la propuesta se desarrollará durante el próximo curso pero, a modo de presentación, habrá dos primeras citas: el próximo día 21, con los artistas Juan Serrano y Juan Cuenca, de Equipo 57, acompañados por el galerista Rafael Ortiz y el director del Museo Picasso de Málaga, José Lebrero; y el 28, con la mezzosoprano Teresa Berganza, una de las grandes figuras de la lírica española.

Una semana antes, este martes 21, abrirá el ciclo la Orquesta Barroca de Sevilla, que en colaboración con la Universidad y el Conservatorio Superior Manuel Castillo, dentro del proyecto Amant, organizará un concierto en la iglesia de la Anunciación a cargo de alumnos y profesores de Sevilla y Bolonia, una culminación del seminario de interpretación de música barroca que previamente se desarrollará en el Cicus.

Hasta mediados de agosto se sucederán las actividades relacionadas con el teatro, la fotografía, la literatura, las artes plásticas o, como se apuntó antes, el cine con especial protagonismo. En este apartado, en julio, el ya más que asentado Cine de verano ofrecerá a los jóvenes -y a los veteranos con ganas de refrescar la memoria- la oportunidad de disfrutar en 35 mm. y pantalla grande de algunos títulos fundamentales en la historia del cine. Es el caso de muchos filmes de los inicios del western, uno de los géneros troncales del séptimo arte, por el que se ofrecerá un recorrido a través de las filmografías escogidas de John Huston, Howard Hawks, Raoul Walsh y Henry King. Aún en julio, se podrá ver una retrospectiva de Ingmar Bergman, y ya en agosto, bajo el epígrafe El lado más brillante de la vida, una selección de películas humorísticas (desde los hermanos Marx hasta los Monty Python pasando por José Luis Cuerda) junto con documentales recientes, títulos emblemáticos de Hitchcock o películas fuera de carta de un amplio espectro, desde Lejos del cielo (Todd Haynes) hasta Remando al viento (Gonzalo Suárez).

Los responsables de 21 grados se han propuesto también trazar un completo mapa sonoro que han agrupado en el apartado Rock & Cicus, en cuyo marco actuarán la banda sevillana I Am Dive, poniendo su particular banda sonora a la película de Douglas Turmbull Silent Running (1972; en español Naves misteriosas) y después, en la misma noche (próximo jueves día 23), los barceloneses The Suicide of Western Culture con su electrónica expansiva, a ratos fronteriza con el post-rock. El viernes 24, el Dan Kaplan Trío pondrá música a El chico de Chaplin, un filme que cuenta con su propio score, obra del mismo cineasta, reescrito ahora por el neoyorquino afincado en Sevilla en clave de rock, blues y country. Aunando también cine y música en directo, y con otro gigante del cine mudo, Buster Keaton, el 28 de junio Gurugú Sax pondrá sonido a Las tres edades, y al día siguiente Cinetones hará lo propio con El circo, de nuevo de Chaplin.

Los Quiero y una jam con los alumnos del taller de rock que se imparte durante todo el año en el Cicus (30 de junio); Los Morenitos, el nuevo proyecto de Javier Corcobado, ahora con Aintzane Aranguena (1 de julio); el proyecto Cantes tóxicos, que ha reunido a Niño de Elche, Antonio Orihuela e Isaías Griñolo (7 de julio); o Javi Mora, con un espectáculo de Música y cine dadá (28 de julio), se cuentan entre las propuestas musicales más destacadas.

Las artes plásticas tendrán su sitio también, tanto en la instalación de Isidro López-Aparicio que ya se puede contemplar en el patio del Cicus, en uno de cuyos árboles de repente han brotado sillas y pupitres escolares; como en la exposición fotográfica de Tolo Parra que desde el 29 de junio se instalará en la fachada del edificio de la Universidad en la calle Madre de Dios. Además, el 23 de junio Contenedores presentará su proyecto Mapa sonoro de Sevilla y después José Iges ofrecerá una conferencia-performance-audición relacionada con ese Mapa. El 29 de julio, una curiosa performance tendrá lugar en el patio del Cicus: la que realizará el polifacético artista L.A.R. Legido, en busca de nuevas sonoridades, con una batería y una hormigonera.

No pocas propuestas se apoyarán en diversos lenguajes y recursos expresivos. Por ejemplo, en Borrando huellas, la propuesta que presentará el 8 de julio la joven compañía Nun Danza, un espectáculo de danza, vídeo (de Gerardo Delgado), música (del Premio Nacional de Música César Camarero) y poesía (versos de Francisco Deco). En la misma línea de exploración del medio se presentan dos espectáculos teatrales, uno a cargo de las compañías Wichita Co y Tabula Rasa, en su obra conjunta Nosotros no nos mataremos con pistolas (14 y 15 de julio), y otra a instancias de Cuarta Pared, que presentará Nada que perder (21 y 22 de julio), una obra en la que a partir de un asesinato, con esa excusa criminal, se reflexiona sobre la crisis que castiga sin clemencia a la sociedad española. La obra, y el propio 21 grados en su conjunto, existen para demostrar que de talento, precisamente, no es exactamente la crisis.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios