Cultura

La renovada energía creativa de un histórico ballet alemán

  • La Dresden Frankfurt Dance Company, con el italiano Jacopo Godani al frente, muestra sus últimos trabajos esta noche en el Teatro de la Maestranza

Paso a dos. Diversos momentos del programa durante su pase gráfico en el Teatro Real de Madrid la semana pasada. Paso a dos. Diversos momentos del programa durante su pase gráfico en el Teatro Real de Madrid la semana pasada.

Paso a dos. Diversos momentos del programa durante su pase gráfico en el Teatro Real de Madrid la semana pasada.

El 25 de junio de 1992, el público que llenaba el Teatro Central de Sevilla descubría con júbilo otra manera de entender la danza, un lenguaje donde las etiquetas clásica, contemporánea y teatral se mezclaban hasta perder su anterior sentido. Era en Impressing the Czar, un espectáculo del Ballet de Frankfurt coreografiado por su director desde 1983, el americano William Forshyte.

El genio de este singular coreógrafo, no sin algunas incomprensiones, elevó al ballet alemán a las más altas cotas de la escena internacional. Demasiado experimental quizá para sus abonados más conservadores y para las estructuras políticas que lo sostenían, en 2004 Forsythe tuvo que abandonar la dirección del mismo para crear, pocos meses después, su propia compañía, con la que siguió creando e investigando durante diez años más.

Sobre esta base, en 2015, un nuevo acuerdo entre las regiones de Sajonia y de Hesse, con patrocinadores privados y públicos, dio lugar a la Dresden Frankfurt Dance Company (DFDC), un ballet con dos sedes compartidas en las ciudades alemanas de Dresde y Frankfurt del Meno. Al frente del mismo, desde esa misma temporada 2015/16, se encuentra el italiano Jacopo Godani, un artista formado en la escuela Mudra que creara Maurice Béjart, y que ha firmado obras para las compañías más prestigiosas de la escena internacional (el Nederlands Dans Theater, el Royal Ballet Coven Garden, la Compañía Nacional de Danza o Los Ballets de Monte Carlo), después de haber sido uno de los bailarines sobresalientes del Ballet de Frankfurt de 1991 a 2000. Aunque no lo recuerden -todos llevaban falda y peluca-, él era uno de aquellos jóvenes disfrazados de colegialas que nos conquistaron absolutamente en el Teatro Central, en 1992, bailando el Bongo Bongo Nageda, con coreografía de William Forsythe y música de Thom Willems.

Godani, sin embargo, ha afirmado que no pretende seguir la estela del maestro del posmodernismo americano, sino "renovar la compañía y producir un nuevo y vibrante lenguaje coreográfico basado en el virtuosismo de su expresión y en el desafío físico del trabajo de los bailarines". Un giro que el público sevillano podrá comprobar en breve ya que la Dresden Frankfurt Dance Company, que inauguró en 2017 el Festival Grec de Barcelona, se encuentra de nuevo España; el pasado fin de semana en el Teatro Real de Madrid y esta misma noche, en una única función, en el Teatro de la Maestranza. Tanto en Madrid como en Sevilla la compañía ofrece un mismo programa: cuatro piezas de los últimos años, de las que Godani firma no sólo la coreografía sino la dramaturgia, el vestuario, la iluminación y las proyecciones.

La primera de ellas, Metamorphers (2016), compuesta para 13 intérpretes, trata de expresar la esencia de cada uno de los cinco movimientos que componen el Cuarteto de cuerda número 4 del compositor húngaro Béla Bartók. Su movimiento coreográfico pone de relieve la complejidad musical y, en muchas ocasiones, converge con ella convirtiéndose en su melodía. Otro de los grandes activos de esta pieza de 25 minutos es que la DFDC vuelve a colaborar una vez más con el célebre Ensemble Modern (un conjunto creado en 1998 para interpretar exclusivamente la música de los siglos XX y XXI), que interpretará en directo la partitura de Bartók.

La segunda pieza, algo más corta, es Echoes from a restless soul (2016) y está coreografiada sobre Ondine y Le Gibet, dos partes del tríptico para piano solo compuesto en 1908 por Maurice Ravel, Gaspard de la Nuit. Para esta desafiante partitura, basada en un poema de Alysius Bertrand que evoca una atmósfera llena de monstruos, sirenas y cadáveres, Godani ha elegido a cuatro de sus jóvenes y virtuosos bailarines para explorar las mil posibilidades que ofrecen los pasos a dos y los cuartetos. Al igual que Forsythe -aunque según él con finalidades distintas- el italiano realza el movimiento y la coreografía con el uso de las puntas de la danza clásica. El pianista Svjatoslav Korolev interpretará en vivo la partitura de Ravel.

Postgenoma (2017), la tercera pieza del programa, está protagonizada por un único paso a dos. Dos seres que se metamorfosean constantemente y con los que Godani cuestiona los valores de belleza establecidos, mientras que en la última, Moto perpetuo (2016), tal vez la más compleja y neoclásica, el coreógrafo se decide por el trabajo de grupo (con 16 bailarines y bailarinas en escena) para revelar el carácter de la nueva compañía: fuerza física, una técnica impecable y una tremenda energía creativa. En los dos últimos trabajos, el paisaje musical, que combina instrumentos con efectos electrónicos (en vivo en la primera, grabados en la segunda), es obra del dúo 48nord, formado por Ulrich Muller y Siegfried Rossert.

Una generosa y atractiva velada dancística que tendrá lugar esta misma noche, a las 20:30, en el Teatro de la Maestranza.

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