La sobrina-nieta de Juan Ramón Jiménez critica la "batalla política" en torno al autor

  • Hernández-Pinzón dice que el único interés está "en ver quién ocupa más espacio en la foto"

La sobrina-nieta del Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, Carmen Hernández-Pinzón, reclamó ayer que la Fundación que lleva el nombre de su familiar "pase de ser política a ser cultural para acabar con las trifulcas", en alusión a la decisión del Ayuntamiento de Moguer de dejar de formar parte de este órgano. Para Hernández Pinzón, la decisión del Consistorio es "consecuencia de la politización de la Fundación que, si fuera cultural, evitaría estos follones entre políticos, que en nada benefician a la figura del Nobel, que debería ser lo importante". A su juicio, "si la Fundación la llevaran personas del mundo de la cultura, habría organizado el acto de la inauguración de la restauración de la casa-museo Zenobia-Juan Ramón Jiménez [el pasado miércoles] y los políticos habrían quedado en un segundo plano", por lo que destaca que, de esta forma, "los políticos convierten todos los actos en torno al poeta en su propia batalla, tanto unos como otros".

Con estos argumentos, confiesa su "vergüenza y pena profundas" por todo lo que rodea a la Fundación que, a su juicio, "da la razón a los familiares, que llevamos años reclamando la condición cultural de la Fundación, amén de que esté controlada por algunos políticos al recibir fondos públicos, pero nunca de manera exclusiva", y añade que "lo más sangrante es que hasta el gerente, Antonio Ramírez Almansa, sea un político".

Para la sobrina-nieta del poeta, "lo normal en el acto del pasado miércoles hubiese sido que se pusieran en valor las ventajas de la nueva casa-museo, pero prima la batalla política para ver quién ocupa más espacio en la foto".

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