El soporte del patrimonio

  • El libro 'El Palacio de Monsalves' nos permite reflexionar sobre los avances que la acción y la gestión patrimonial ha tenido en Andalucía durante la última década

En la gestión del patrimonio andaluz existen dos acciones que marcan un cambio en la consideración sobre la intervención en el mismo. La primera es la creación de una comisión de expertos para dilucidar la corrección patrimonial de la propuesta presentada por el arquitecto Vázquez Consuegra para la reconversión del Palacio de San Telmo en sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía; la segunda, el estudio que recoge el libro que hoy comentamos, sobre el Palacio de Monsalves. En las dos se trata de lo mismo: reconocer la necesidad de que hay determinados bienes culturales que, por su importancia, necesitan ser estudiados con especial consideración antes de su intervención.

Bien es cierto que este enfoque ya había sido puesto en práctica en la rehabilitación del Monasterio de la Cartuja de las Cuevas, allá por mitad de los años ochenta, pero lo extraordinario del evento que dio lugar a su intervención, junto con los años que siguieron al 92, había dejado dicha iniciativa como algo excepcional en el tratamiento de los grandes monumentos. Esto es tan cierto que la mayoría de nuestros ayuntamientos han ignorado su existencia -tal vez porque no se contó con una publicación- o nunca la han considerado como una modélica forma de trabajar en el patrimonio de sus respectivas ciudades. El caso del tan debatido Concurso de la Plaza de la Encarnación vendría a demostrar, por absurdo, esta carencia de las políticas patrimoniales de nuestros ayuntamientos.

Afortunadamente algo parece moverse en la Consejería de Cultura, que de manos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), vuelve a poner sobre la mesa este nuevo enfoque a la hora de abordar la intervención sobre las piezas más notables de un patrimonio que se sabe extenso y rico. Ello viene a corroborar que el verdadero soporte del patrimonio no es otro que un proyecto capaz de valorar adecuadamente lo que se interviene y, consecuentemente, posibilitar la identificación de la sociedad con el bien cultural del que se trata.

El libro El Palacio de Monsalves es fruto del trabajo de un experimentado equipo de arquitectos, historiadores y arqueólogos, dirigido por el Catedrático de la Escuela de Arquitectura de Sevilla Eduardo Mosquera, que no sólo traza la rica historia edilicia del edificio sino que indaga el papel que sus moradores tuvieron en su mantenimiento, sus transformaciones, sus destrucciones y su abandono. Es lo que Rafael Moneo vino a nombrar como la "vida de los edificios".

A una investigación exhaustiva, en la que se incardinan los diferentes aspectos y disciplinas que definen este lugar urbano de vidas superpuestas, le corresponde una exposición clara y continuada que permite al lector un recorrido cronológico sin perder de vista las superposiciones y encabalgamiento que dentro de la vida de este edificio se han dado.

Realizada con unos registros que van perfilando su significado, tanto desde su pertenencia al tejido urbano sevillano (calibrando la incidencia de sus transformaciones en el entorno) como desde la lógica formal y material de su arquitectura (analizando el alcance de las nuevas relaciones espaciales que introduce cada cambio de uso), la investigación da cuenta también del mismo como contenedor de historias privadas y públicas que, envueltas por excelentes ejemplos de pinturas murales, cerámicas, muebles y otras artes asociadas a la arquitectura palaciega, quedan sistemáticamente reflejadas y documentadas a lo largo del trabajo.

Estudio en profundidad y puesta en valor de un patrimonio cercano que se ofrece como parte de un proceso y manera de hacer que va desde la difusión y conservación hasta la rehabilitación que lo incorpore de manera decidida a la ciudad, manteniéndolo vivo para las próximas generaciones. Lo que se nos muestra a la postre es la capacidad del inmueble para albergar usos de distinta naturaleza, desde su origen doméstico al corporativo o institucional de la última etapa y la posibilidad de nuevas instalaciones.

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