El musical suburbano de 'Vagón de cola' se estaciona en la Sala Cero

  • El espectáculo fue valorado por los espectadores del Central como la mejor propuesta de la temporada y arrasó en el palmarés de la Feria de Teatro en el Sur

Tras llamar la atención con el desenfado y la sensibilidad del musical Peter Pan ya no vive aquí, la compañía Niñosperdidos se afianzó como referente escénico en Andalucía gracias a Vagón de cola. Estrenado en verano de 2006, el montaje arrasó en la Feria de Teatro en el Sur de Palma del Río con los galardones al mejor espectáculo, mejor director (Antonio Campos) y mejor actor (Santi Martínez), fue finalista al premio Max en el apartado de montaje revelación y resultó la obra más valorada por los espectadores del Teatro Central. Ahora, este Vagón de cola encarrila hacia la Sala Cero, donde se representará -en funciones de jueves a domingo- desde hoy hasta el 10 de febrero.

Los integrantes de la formación paladean ahora el éxito obtenido desde la distancia. "El proceso de creación de Vagón de cola fue muy largo, muy duro, y fue muy impactante que después de cuatro meses ensayando a tope nos encontráramos con un estreno tan bonito", afirma Violeta Hernández, productora de la obra, quien recuerda como mayor compensación a los esfuerzos que "antes de ganar en Palma del Río, incluso, nos llamaron para decirnos que íbamos a actuar en el Central, cuando todavía era inusual que allí presentaran sus propuestas compañías andaluzas, aparte de dos o tres consolidadas".

La actriz Isa Ramírez añade con orgullo, por su parte, la empatía que despertaron en el público. "A mí lo que más ilusión me hizo fue enterarme por la prensa de que el espectáculo había sido el más votado por los espectadores del Central", opina esta intérprete vista en producciones de Atalaya, Bastarda Española y La Banda de la María, y que ha dirigido últimamente Sinónima y Antónima, una revisión del cabaret de Sin Ánimo de Pulcro.

En Vagón de cola, Niñosperdidos vuelven a incurrir en el género musical, un registro que conciben como una suma de las artes escénicas, donde se mezclan teatro, música y danza. "Nos gusta ese surrealismo, que va con nuestro humor, de que un personaje se ponga a cantar y nadie se sorprenda", apunta Violeta Hernández. "Es una manera de movernos por el escenario de manera más libre. Si los actores saben cantar o tocar instrumentos, ¿por qué no aprovecharlo? Lo ideal sería utilizar todos los recursos una vez que estás subido al escenario", aporta el actor y pianista Alejandro Rojas-Marcos. Isa Ramírez se pronuncia al respecto: "Además, hay textos que quedan mucho mejor cantados, hay cosas que es mucho mejor decir en plan musical", considera.

La imaginación que suele acompañar los musicales impregna también la acción de Vagón de cola, ambientada en el interior de un metro en el que un grupo de personas tiene que hacer frente a una situación inesperada. En la transformación de los protagonistas tras este percance reside parte de la gracia de Vagón de cola. "Trabajamos mucho las psicologías, y hace poco pasó algo que nos hizo darnos cuenta de lo estudiados que estaban los personajes. En Baeza nos pidió una televisión hacerle una entrevista a los personajes, querían localizar luego en un vagón de verdad a gente parecida. Fue impresionante ver lo que salía de los actores sin un guión previo en esa entrevista, ahí vimos que los personajes estaban vivos", cuenta Violeta Hernández.

Después de reestrenar Vagón de cola, Niñosperdidos rescatará su ópera prima, Peter Pan ya no vive aquí, ese musical de salita de estar que supuso la primera conquista del grupo y que visitará La Fundición del 21 al 24 de febrero y del 6 al 9 de marzo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios