El terror como reflejo (deformante) de lo social

De David J. Skal ya conocíamos sus trabajos sobre el mito de Drácula y sobre Tod Browning, dos muestras de su interés por los mitos del terror y su relación con el cine clásico. Monster Show, publicado originalmente en 1993, aparece como un libro esencial para rastrear las relaciones entre cultura, cine, historia y psicología de masas. Sus páginas se adentran en la historia del género de terror a lo largo del siglo XX, su influencia a través de la pintura, la fotografía, el teatro, la televisión o la literatura, pero, sobre todo, en su gran divulgación popular a través del cine.

El lúcido análisis histórico de Skal, repleto de jugosas anécdotas, plantea la hipótesis de que la ficción de terror ha cumplido siempre la función de recrear, como una inconsciente metáfora, los principales traumas y obsesiones sociales. Así, según el autor, la evolución del género corre paralela a los miedos colectivos en cada momento histórico: la Primera Guerra Mundial y el morbo por los freaks (Tod Browning y Lon Chaney), el periodo de entreguerras y el auge del nazismo (Caligari y el Expresionismo), la Gran Depresión y el éxito de películas como Frankenstein y El doctor Jekill y Mr. Hyde, la Segunda Guerra Mundial y el florecimiento del género de hombres-lobo, la Guerra Fría y la obsesión por las invasiones extraterrestres y la relación entre el Sida y la renovada fascinación por los vampiros en el cine contemporáneo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios