El toreo y el flamenco, un matrimonio muy bien avenido

  • Mano a mano entre el diestro Javier Conde y su esposa, la cantaora Estrella Morente

En la segunda jornada de El toro y el flamenco, organizada por Cajasol, dentro de sus coloquios mano a mano, el matador de toros malagueño Javier Conde y la cantaora granadina Estrella Morente se adentraron en los vínculos entre dos artes muy unidas a lo largo de sus respectivas historias, con matrimonios compuestos por toreros y cantaoras, como es el caso de los protagonistas del acto de ayer. Así, la inigualable Concha Piquer se unió a Antonio Márquez, el Belmonte rubio o más recientemente José Ortega Cano se casó con Rocío Jurado.

Javier Conde (Málaga, 1975) aludió a la importancia que ha tenido el entrar en el seno de una familia, la del cantaor Enrique Morente, al que siempre admiró, por la sensibilidad y el arte que se respira en ella.

El diestro malagueño, cuyo toreo tiene ecos de flamenco y especialmente de baile flamenco, a la hora de andarle al toro en el ruedo, con su singular tauromaquia, también señaló la importancia que tiene el flamenco para los toreros como fuente de inspiración para manifestarse en el ruedo, en el momento en que maneja el capote y la muleta.

Por su parte, Estrella Morente (Las Gabias, Granada, 1981) señaló que tanto el toreo como el flamenco son artes que salen de dentro, del corazón, y que en sus respectivas manifestaciones también tienen muchos puntos en común. Y se remontó a su infancia. Hay que recordar que cuando contaba siete años llegó a cantar una taranta a Sabicas, que hizo llorar al guitarrista.

En el acto, con un público que llenó la sede de Cajasol, la pareja también salpicó el coloquio con varias anécdotas.

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