Crítica de Flamenco

Un 'tour de force'

Un recital de baile de concepto clásico aunque muy contemporáneo en lo que se refiere a las emociones que trasmite y la técnica que derrocha. Una propuesta frenética, visceral. Radical en el aspecto físico, extenuante para los intérpretes y el público. Muy percusiva. Con un grupo pródigo de excelentes y comprometidos intérpretes. El Choro ha ganado madurez y presencia escénica. Sigue siendo poderoso, un turbión. Pero ahora sabe donde pisa. ¡Y cómo pisa! Mucha fuerza. Un baile muy denso. Abrió con los fandangos de su tierra. Los más populares, los más bailables, para seguir con un brillante paso a dos con Gema Moneo. Las cantiñas fueron un mano a mano con Jesús Corbacho, que cantó y se acompañó el mismo a la guitarra. Y las tonás, un diálogo en igualdad de condiciones con la voz de Pepe de Pura.

De inspiración mairenista, El Choro contestaba cada frase musical del cantaor con sus pies. Con este impresionante mano a mano salió, al fin, El Choro del escenario, en el que había permanecido desde el principio del recital. Sólo volvió para concluir la propuesta con una soleá rotunda, sobrecogedora, brutal. Gema Moneo le dio la réplica en una seguiriya igualmente enérgica ydesaforada. Moneo representa hoy lo que era El Choro hace unos años: pura fuerza física, pura energía desbordada, pura percusión. Desde el baile de mujer, por supuesto, y con la enorme personalidad de la jerezana. El Choro resulta hoy aún más categórico y por eso más poderoso. Más austero, más directo.

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