eva amaral. cantante y compositora

"La única responsabilidad como creador es la coherencia"

  • Amaral acude mañana al CAAC con la gira de 'Nocturnal', un álbum aparentemente "oscuro" que habla de la "búsqueda de la luz"

La vocalista y compositora del grupo aragonés, Eva Amaral (Zaragoza, 1972). La vocalista y compositora del grupo aragonés, Eva Amaral (Zaragoza, 1972).

La vocalista y compositora del grupo aragonés, Eva Amaral (Zaragoza, 1972). / Rodrigo García Melero / EFE

-Nocturnal presenta un cambio pronunciado al ser menos acústico que álbumes anteriores.

-Creo que nos hemos dejado influir por la estética nocturna, cuando el sol cae y la gente sale a la calle a ponerse en común con otras personas y a relacionarse de una manera más libre. El disco habla de esos encuentros y también del mundo que nos gustaría ver. Aparentemente es una estética oscura, pero en realidad de lo que habla es de una búsqueda de la luz.

-Como letrista, ¿tiene en cuenta la responsabilidad social de sus canciones?

-Desde nuestras primeras canciones, de alguna manera, siempre se ha filtrado la realidad que nos rodeaba, tanto la que nos gustaba como la que no, a veces incluso hablábamos de las cosas que nos gustaría que fuesen y todavía no eran. ¿Si eso conlleva algún tipo de responsabilidad? Prefiero pensar que no, que eres responsable en tus canciones de ser coherente contigo mismo y sobre todo de hablar desde el corazón y expresar lo que necesites. La única responsabilidad que tienes contigo mismo como creador es la coherencia. Más allá de eso es mejor sentirse absolutamente libre para contar lo que necesites.

-¿Y si esa libertad la lleva hasta la polémica? Recuerdo el videoclip de Ratonera, en el que aparecían numerosos políticos heridos.

-No disfruto especialmente con las polémicas, desde luego, pero sinceramente pienso que el debate es positivo. Muchas veces se intenta polarizar la opinión y dividir a la gente en compartimentos y es más interesante hablar y debatir, tener puntos de vista diferentes y escuchar al que está enfrente tuyo.

-En un mundo que parece estallar cual cóctel molotov, ¿qué es Lo que nos mantiene unidos?

-Precisamente la esencia del ser humano que tenemos dentro. Siempre hay gente que se preocupa de las personas que tiene alrededor y eso es lo que nos va a salvar.

-¿Querría vivir Amaral 500 vidas?

-Es una forma de exagerar que estás disfrutando tanto de esa secuencia de tu vida que te gustaría vivirla 500 veces más, de alegría de vivir como diría la canción.

-¿Es ese momento de alegría por el que está pasando el grupo?

-Supongo que sí. Nos sentimos en un momento en el que somos muy afortunados de poder estar disfrutando de hacer música en unas condiciones magníficas, rodeados de un equipo que nos empuja hacia arriba.

-Decía Carol Hanisch que lo personal es político. Juan Aguirre y usted apoyan la iniciativa Un micro para el Sahara que pretende dar voz a los refugiados de Tindouf. ¿Se considera Amaral un conjunto apolítico?

-Nunca hemos dado el apoyo a ningún partido político. Para nosotros, la música es el reducto en el que podemos ser absolutamente libres y no queremos que nada pueda alterar ese estado. Empezamos a tocar juntos cuando éramos adolescentes porque la música era el único sitio en el que de verdad eras libre, donde nadie te decía qué tenías que hacer o cómo lo tenías que hacer. Y ese sentimiento es uno de los pilares que explica por qué seguimos haciendo música juntos y cuál es nuestra filosofía como grupo. Apoyamos causas en las que creemos y con las que nos sentimos identificados, que son coherentes con nuestra manera de entender la vida.

-Lleva tocando junto a Juan Aguirre 25 años. ¿Alguna vez han pensado en disolver el grupo? ¿Cansa tocar siempre con la misma persona o, por contra, se genera más confianza?

-Se ha generado un flujo creativo que me costaría creer que puedo conseguir con otra persona. Llevamos desde el 92 tocando... Es muy cómodo estar con Juan enfrente porque sólo mirándolo ya sé lo que piensa, tenemos una conexión prácticamente inmediata. Eso no quiere decir que muchas veces él me descubra cosas a mí y yo a él. Seguimos sorprendiéndonos con cómo evoluciona la música o con cosas que no conocíamos del pasado. Es bonito porque la música, ahora mismo, con la cantidad de información que hay y con las posibilidades de acceder a ella que tenemos con las nuevas tecnologías, es infinita.

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