Las virtudes iconoclastas del 'indie'

  • El sevillano Jorge Naranjo convence con 'Casting', un debut generacional

La remesa de la Sección Oficial de ayer no pudo ser más variopinta en sólo dos títulos. Si Combustión representa la tendencia suicida de una industria dispuesta a cualquier cosa para hacer taquilla, Casting, el debut de Jorge Naranjo, nace del extrarradio donde hacer una película es extremadamente difícil y donde uno sólo pone el punto final después de haber puesto mucho en juego. Rodada en Madrid con un equipo procedente en gran parte de Sevilla y con la participación de la productora alemana Gauger Films como aliado imprescindible, Casting narra una serie de historias cruzadas en el marco de una prueba de selección a la que concurren numerosos actores. El reparto cuenta entre sus protagonistas con jóvenes y (aún) poco afamados artistas como Javier López, Esther Rivas, Nay Díaz, Ken Appledorn y Ruth Armas, además de los cameos de Daniel Sánchez-Arévalo y Raúl Arévalo, entre otras celebridades. En el más estricto tono indie (cuando una película cuenta con la música de Julio de la Rosa ya sabe uno lo que puede esperar, y esto es exactamente lo que ofrece el filme), entre comedia y melodrama, Casting supone un verdadero hallazgo por la calidad de sus interpretaciones, lo que puede considerarse, tal y como apuntaron ayer sus responsables, como una reivindicación de la más reciente generación de actores españoles.

El proyecto, según contó Jorge Naranjo, se prolongó durante nada menos que dos años, en los que la financiación, escasa, llegó a través de los más diversos e inesperados cauces. Fue la entrada en juego de Gauger Films ("Alemania vino a rescatarnos", bromeó Naranjo, que debuta en el largometraje con esta propuesta) la que finalmente dio luz verde a la película aunque, tal y como apuntó el productor Torsten Gauger, "sin una televisión detrás ni una preventa garantizada, lo que implicaba un riesgo considerable a pesar de que la cantidad a invertir no era mucha". Durante todo este tiempo, Casting creció a partir de las aportaciones del propio Naranjo y sus actores. El resultado es una película previsible pero amable y, sobre todo, bien hecha. Que no es poco.

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