El Auditorio, bajo lupa

  • Con los escasos paneles y la pequeña maqueta que están expuestos en la Sociedad Económica de Amigos del País aún es difícil saber qué será realmente el edificio proyectado por Federico Soriano y Agustín Benedicto

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Sobre el papel todos los edificios funcionan, las cañerías no fallan y los pasillos son cómodos. Incluso las más terribles construcciones pueden parecer maravillosas en el plano. Pero cuando se les pasa la lupa, con tiempo, es posible descubrir donde resbalan. Con el Auditorio de la Música de Málaga aún es pronto, puesto que lo que se puede examinar no pasa de unos pocos paneles y una maqueta desmontable y juguetona. Lo que Federico Soriano y Agustín Benedicto han presentado como AGP 20:12, y con lo que han ganado el concurso de ideas por unanimidad, apenas es un esbozo. Y como tal, sólo sugiere lo que podrá ser.

Lo primero que llama la atención de AGP 20:12 es la Sala de Conciertos, el corazón del proyecto. Las piezas que forman el conjunto -cada una tiene un uso: Biblioteca, Sala de Cámara, Sede de la Orquesta Filarmónica de Málaga y Servicios- abrazan el elemento principal, que ordena la composición. En sí mismo, además de resolver el doble uso requerido, para música sinfónica y lírica, la gran sala ofrece una forma de extrema modernidad y plasticidad. La propuesta de Soriano y Benedicto aúna la solución clásica de herradura con la orgánica de Sharoun -el arquitecto alemán que creó con la Filarmónica de Berlín en los 60 un modelo aún seguido-. Así, el público envuelve a los músicos, y también puede disponerse frente a la producción operística.

Según el proyecto, la acústica varía adecuadamente para ambos usos del Auditorio. Este punto, pese a que se muestra en alzado la solución, solo se comprobará, con los dedos cruzados, una vez construido. Lo que también dicen, y sí es posible comprobar, es que tendrá la presencia urbana que se pedía, en particular visto desde el mar. AGP 20:12 sí crea un nuevo frente marítimo con su forma indefinida y su color cambiante que, aunque se inspira de modo remoto en elementos de la ciudad, exhibe con orgullo y rotundidad su modernidad y ausencia de elementos reconocibles en su volumen.

La relación del ciudadano con el nuevo edificio, llamado a reordenar el entorno degradado de la antigua zona portuaria, también es posible imaginarla. Las grietas horadadas entre las uniones de la piezas del conjunto que es el Auditorio, generan espacios de comunicación y circulación, y el todo en sí se articula en una gran plaza pública, cuyo objetivo es la progresiva apropiación de la nueva construcción por los vecinos. Este proyecto no rechaza al paseante, sino que pretende invitarle. A eso ayuda la ausencia de una fachada que dirija la mirada y la aproximación.

Otro punto destacado por lo dos arquitectos es la sostenibilidad del Auditorio. Para ello, han previsto "sistemas de producción sostenible" y una "optimización" de elementos como los cerramientos y del control de corrientes. En AGP 20:12 no se han buscado caras soluciones high-tech para ahorrar energía, sino que se han remitido a maneras antiguas: estudio de la luminosidad, aprovechamiento del calor absorbido por algunos materiales, la generación de sombras y circulación de aire... Así, pese a su gran dimensión, el edificio que desean remite a maneras sencillas de solucionar viejos problemas -no tan complejos con anterioridad al uso y gran abuso de las pieles de cristal-.

Original pero funcional, así se presenta el Auditorio de la Música de Málaga que Federico Soriano y Agustín Benedicto tienen que definir con detalle en los próximos 6 meses. Entonces, con la idea más repleta de detalles, veremos si esta hoja de ruta que es AGP 20:12 dirige este difícil proyecto al puerto en el que tiene que asentarse. La primera impresión, que a algunos les vale, es muy buena.

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