'De Cádiz a Jerez, por la Isla'

  • Un disco recoge cantes de Pericón, Chato de la Isla y Sordera de Jerez

Presentada recientemente en la Feria de Industrias Culturales, nos llega una grabación de curioso contenido. Viene editada con el aval de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, producida por el flamencólogo José Marín Carmona y se titula De Cádiz a Jerez, por la Isla (LC Producciones). En ella se encuentran doce cortes, cuatro de cada uno de los cantaores que la integran: Juan Martínez Vílchez Pericón de Cádiz; José Llerena Ramos, El Chato de la Isla y Manuel Soto Monje Sordera de Jerez. La curiosidad aludida se debe a que, cuando te enfrentas al disco, resulta sorprendente su composición: de El Chato se ofrecen cuatro saetas, de Sordera el mismo número de fandangos, y de Pericón, al menos, sí que encontramos cuatro estilos distintos.

Tras la sorpresa, uno deduce que tal composición sólo se explica de una forma: estamos ante un disco que recopila tres distintos EP (extended play), aquellos microsurcos de cuatro canciones, en los que tantísimos artistas y grupos -de Los Brincos a Camarón- dejaron registrada su música o su cante. Pero eso no deja de ser una deducción porque, puestos a aclarar dudas, uno se va al cuadernillo que acompaña a la grabación y no se encuentra ni un solo dato acerca del carácter de los cantes aquí reunidos, ni fecha de la grabación, ni nada que se le parezca, por lo que el único vínculo y razón que los reúne es nada más que el trayecto que se traza en el título que nombra al disco. Luego, El Chato le dedicará una saeta al Prendimiento de Santiago y Sordera hará fandangos del Alonso, por lo que tampoco se puede decir que se esté ofreciendo una muestra de los estilos de sus lugares. La excepción la constituye -como ya se ha apuntado- Pericón, del que se ofrecen cantiñas, soleares, seguiriyas y un garrotín sabrosón.

Estos tres cantaores, aunque con sus diferencias de edad -Pericón les sacaba un cuarto de siglo a los otros dos-, se tienden a agrupar en casi el mismo bloque generacional, pues coincidieron durante un tiempo en tablaos madrileños. Pero, con la señalada ausencia de datos, no logramos saber a que momentos de sus carreras pertenecen los cantes que nos han dejado. Se les escucha, no obstante, en plenitud de facultades. Más maduro, sabio y algo socarrón, sobrado de recursos cantaores, se imagina uno a Pericón que sabe dejar el sabor gaditano en los cuatro estilos que interpreta. Con fuerza y brillantez se escucha a El Chato, lo mismo que a Sordera, quien da muestras de su largueza cantaora sin salir del ámbito fandanguil. Al primero le acompaña Ramón de Algeciras y al último Manolo Sanlúcar, mientras que El Chato está acompañado de una Banda de cornetas y tambores de no se sabe dónde. El disco presenta un buen sonido, y se deja escuchar bien, pero a la hora de reeditar en los tiempos que corren y más con apoyo institucional, no es admisible tal ausencia de datos.

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