Cante flamenco en 'Surround 5.1'

  • El cantaor onubense Arcángel presenta esta noche en el Teatro de la Maestranza su polémico montaje en torno a Manolo Caracol, un reto que dice asumir con una mezcla de responsabilidad y alegría

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"Creo que éste es el concierto más importante que he tenido en mi vida", dice el cantaor Arcángel, sin ocultar un cierto nerviosismo, respecto a su cita de hoy con el público sevillano en el Teatro de la Maestranza, donde presentará el espectáculo Zambra 5.1. Y quizás no sea para menos, pues junto a la felicidad por "poder presentar mi trabajo en este coliseo de la música" gravita la responsabilidad de convencer a una audiencia que agotó las localidades con celeridad.

Estrenado en el Teatro Municipal de Mijas el pasado 26 de septiembre, dentro de la programación del festival Málaga en Flamenco, Zambra 5.1 es un montaje en torno a la obra de Manolo Caracol en el que el cantaor onubense asegura rehuir el calco, "porque eso no entra en mi forma de pensar y, además, nadie puede cantar como él lo hacía". Estructurado en tres partes, en la primera se repasan los cantes del concurso de 1922 en Granada y la etapa de los recitales flamencos al uso; la segunda se centra en la época en la que el cantaor adquiere popularidad a través del mundo de la zambra, mientras que la tercera y última, integrada por cantes del repertorio clásico, es una invención de Arcángel. "Sería una hipotética obra que Caracol tendría en la cabeza poco antes de morir prematuramente", dice.

Acompañado por los guitarristas Miguel Ángel Cortés y Dani Méndez y los percusionistas Chico Fargas y Agustín Diassera, y con colaboraciones puntuales del pianista David Peña Dorantes, la bailaora Pastora Galván y el torero Javier Conde, Arcángel se enfrenta además a otro reto: despejar los nubarrones que la obra levantó tras su estreno. "Sentirse oprimido por la libertad de expresión es paradójico. Cada uno puede decir lo que quiera, pero desde la educación más exquisita, que conmigo no se ha tenido. He pasado algunos de los peores meses de mi vida", confiesa.

El motivo de tanta zozobra fueron unas críticas que hicieron sangre no sólo ya del hecho sacrílego de tocar a Manolo Caracol, sino también de insinuar en un vídeo que forma parte del montaje la presencia encapuchada, y tocada con sombrero de ala ancha, de un Antonio Mairena defensor a ultranza de la pureza jonda. "Creo que hay quien no ha entendido el sentido de la obra. No me cuesta hacerme cargo de las críticas, creo que de todo se aprende, pero la crítica tiene que ajustarse a la realidad, y yo no atento contra nada ni nadie -se defiende-. Pienso que Zambra 5.1 es una apuesta valiente, un toque de atención a quienes quieren que el flamenco se quede anquilosado, que sea como ellos piensan que debe ser".

Se duele, se indigna y se distancia. "Siempre se han cargado las tintas contra los jóvenes, no es un fenómeno nuevo, se ha repetido a lo largo de la historia del flamenco". Y entonces, ¿a qué tanta queja? "Este tipo de polémicas no lleva a ningún sitio. El flamenco ha perdido demasiado tiempo en esta clase de discusiones. Es época de avanzar y de dejar que la gente se exprese como quiera", zanja.

Para terminar de ponerselo fácil a los intransigentes, un experimento que explica el título. "Utilizamos tecnología Surround 5.1, que no está activa durante todo el concierto, porque sería mareante, pero que usamos en distintos momentos para cambiar el espectro sonoro, de manera que el sonido llegue al público no sólo desde delante, sino también desde los lados o desde atrás", comenta el cantaor.

"Espero que nadie venga al teatro con morbo -confía-, porque lo que se va a encontrar es un espectáculo respetuoso".

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