Ciencia en las vitrinas

  • Más de 1.800 instrumentos componen el 'Inventario del Patrimonio Tecnológico e Industrial de la UGR'

Las primeras radiografías de España las hizo en mayo de 1897 en Granada el catedrático de Farmacia Bernabé Dorronsoro. La mano en rayos X de su mujer, los tubos con los que hizo la máquina que generaba corriente o la correspondencia directa que mantuvo con su descubridor aparecen ahora en el Inventario de instrumentos científicos y técnicos del Patrimonio de la Universidad de Granada, un catálogo que reúne 1.871 piezas y que supone la primera piedra de un ingente trabajo que no ha hecho más que empezar.

Para Rafael García de la Mata, uno de sus autores, "es imposible restaurar ni cuidar el patrimonio de la universidad si no sabemos lo que hay". El caso de la desaparición de la rotativa del Patria demuestra que "este trabajo es útil". Del diario granadino aparecen inventariados otros muchos objetos con la finalidad de que no vuelvan a perderse, como una linotipia o una máquina de fotograbado.

Auténticas joyas como un telescopio ecuatorial Mailhat, un receptor de radio construido en el año 1911, una máquina de escribir Yost o un proyector de diapositivas componen sólo una pequeña parte del amplio catálogo que incluye fotografías y una completa ficha de cada objeto.

De la Mata es autor junto a Jesús Sánchez Tallón y la supervisión de Miguel Giménez Yanguas y Ramón Gago Bohórquez del catálogo que nació como idea en el 2003 pero que hasta el 2006 no se puso en marcha. Entre la multitud de instrumentos, destacan los que provienen de la Facultad de Farmacia, casi novecientas piezas, entre tubos de ensayo, probetas o termómetros. Todo gracias al catedrático y profesor emérito de la Universidad de Granada Jesús Thomas, hoy ya jubilado, quien se preocupó de que no se perdieran. Pero no es la única.

La Facultad de Ciencias, el Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales, el Observatorio de Cartuja o la Facultad de Biblioteconomía y Documentación han aportado los valiosos instrumentos que forman parte de la historia de la universidad granadina y que tiene como protagonistas a piezas tan curiosas como morteros, máscaras anti gas, aspiradores de mucosidad, una caja de pasteles Goya o prensas de aceite. Objetos que en algunos casos no tiene ni el propio fabricante y que en otros son auténticas piezas originales puesto que fueron creadas tras la Guerra Civil, "cuando no había nada y las facultades se convertían en talleres autónomos".

Una de las más curiosas es la protagonizada por un teléfono Ader que comenzó en el despacho del rector Ruiz Rico y terminó, veinte años después, en el despacho de Elena Sánchez. "Muchas piezas se han salvado gracias a Yanguas y Gago. El primer teléfono Ader está aquíý Ellos en su momento lo encontraron en el rastro de Madrid, porque muchas piezas se vendían en mercadillos y después de veinte años volvió a aparecer", cuenta García de la Mata.

Instrumentos con más de cien años de vida entre los que se han encontrado algunas sorpresas. Por ejemplo, un microscopio Zsigmondi "bastante raro"; o una colección de 3.500 negativos de exposiciones solares del Laboratorio de Cartuja. "Una colección fuera de serie son las lámparas de proyección para didáctica de los alumnos de Física y Química que comenzaron siendo de carburo y luego de carbón, y daban unos chispazos tremendos".

La extraordinaria labor del Taller de Restauración del Patrimonio ha conseguido no sólo saber qué es cada cosa, "si no de dónde vienen, su estado de conservación o el fabricanteý, algo de lo que al principio no estábamos muy seguros".

Sin embargo, explica el autor, "no es más que el principio, cada vez que se investigue saldrá algo nuevo. Una vez que se termine se tendrá conciencia de la bastísima colección que hay y del cuidado que hay que tener con ella". La colección de Dorronsoro es sólo una muestra. "Están las placas de vidrio originales, hay un pájaro radiografiado o el programa de su asignatura...".

El siguiente paso sería comenzar a restaurar los instrumentos que están en peor estado de conservación. "Estamos intentando", afirma De la Mata, "poner todas las colecciones en valor, que todo sea susceptible de ser expuesto en un buen estado. Todo lo que hay es restaurable y se puede volver a poner en un estado digno". Una de las piezas que más lo necesitaría es una máquina de vapor de la azucarera de Granada.

Lo próximo será inventariar instrumentos de biomedicina o astrología para completar el inmenso legado patrimonial de la Universidad de Granada.

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